Revista del Instituto Cubano de Investigación Cultural Juan Marinello
  enero - julio 2016

 

 

ISSN 2075-6038   RNPS 2222
   
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Juventud, género y creación literaria en Guatemala. Un trinomio en conflicto  
MSc. Anette Jiménez Marata

Resumen

El objetivo fundamental del texto es describir y analizar los desafíos multifactoriales que enfrentan las escritoras jóvenes de Guatemala para legitimar y socializar su obra literaria, enfrentada a multiples obstáculos cuando además de ser mujer, las creadoras son pobres, indígenas o lesbianas. En el texto se develan las valoraciones personales de diez escritoras guatemaltecas y se realiza un análisis de contenido de las creaciones producidas en el Seminario de Literatura Feminista de Guatemala.

Youth, gender and literary creation in Guatemala. A conflict triad

Sumary

The fundamental objective is a multifactorial describe and analyze the challenges faced by young writers from Guatemala to legitimize his literary work and socialize , faced multiple obstacles in addition to being a woman , the creators are poor , indigenous or lesbian. In the text ten personal valuations Guatemalan writers are revealed and a content analysis of the creations produced in the Seminary of Feminist Literature of Guatemala is made.

Palabras claves: literatura, escritoras, exclusión, Guatemala

Key words: literature, women writers, exclusion, Guatemala

Ser mujer y creadora en Guatemala implica estar en los márgenes de los circuitos oficiales de producción, comercialización, distribución y difusión del arte y la literatura. Si a ello se suma ser una escritora o artista joven, las barreras y estigmas sociales aumentan y se fortalecen considerablemente.

Los retos que deben enfrentar las creadoras en Centroamérica, y especialmente en Guatemala, para producir y legitimar su propiedad intelectual, se complejizan cuando, además de ser mujer, se es pobre, indígena, joven, discapacitada o lesbiana. Como bien señala una de las escritoras entrevistadas: “entre más estructuras de opresión se reúnan en la mujer, más difícil será el reto que enfrente para aspirar y realizarse como creadora de una obra intelectual”.

A partir del trabajo sistemático con diez escritoras de Guatemala y del estudio exhaustivo de sus obras, este texto analiza los desafíos que representa ser una joven escritora en el país centroamericano y examina los factores y estereotipos sociales que intervienen en el acceso de estas mujeres a la propiedad intelectual y los recursos asociados a ella.

La metodología empleada para este estudio se basó, fundamentalmente, en el análisis de contenido de los textos producidos en el seno del Seminario de Literatura Feminista de Guatemala; la observación participante de sus sesiones, eventos y talleres, y las entrevistas a este grupo de escritoras.

En el mundo de hoy adquiere cada vez mayor relevancia la gestión, producción y socialización del conocimiento. Si bien es cierto que a nivel internacional se reconoce como un derecho humano fundamental la protección y el reconocimiento de las creaciones intelectuales, este deber del Estado alcanza matices diferentes –a veces diametralmente opuestos- según el país, el ámbito cognoscitivo al que se esté haciendo referencia e, ineludiblemente, el género del creador o creadora.

La propiedad intelectual constituye la forma bajo la cual el Estado protege el resultado del esfuerzo creador de hombres y mujeres. Forman parte de ella diversas expresiones como: las obras artísticas y literarias, los descubrimientos científicos, las marcas de fábrica, de comercio, los fonogramas, entre otros.

Guatemala es un país multicultural, multiétnico y plurilingüístico (coexisten con el idioma español 24 lenguas locales). Constituye una de las naciones con mayor índice de pobreza y desigualdad social en América Latina, fenómeno que afecta considerablemente a los niños y jóvenes. En términos de población, el 70% posee menos de 30 años y el 53% menos de 20. Sociodemográficamente, Guatemala se considera un país joven.

Integrar las categorías de género, juventud y creación literaria ofrece numerosos retos teóricos y metodológicos, en tanto existe un limitado soporte de información que articule estas tres dimensiones y, además, una parte importante de los estudios existentes no provienen de América Latina, por lo cual sus metodologías y enfoques no representan ni se ajustan literalmente al contexto latinoamericano local, nacional y regional.

El tema de la creación literaria y los desafíos que implica ser una escritora joven en Latinoamérica ha sido poco explorado en las publicaciones científicas dedicadas al tema. Según Bonder (2015): “recién en las últimas décadas se reconoce a las jóvenes como un colectivo cuyas condiciones de vida, experiencias, necesidades, intereses y capacidades las diferencian dentro del conjunto social llamado juventud/es. Las temáticas priorizadas han sido: el embarazo, la maternidad adolescente, el aborto y su acceso a la educación(1)”.

En este sentido, la participación ciudadana y política de las jóvenes, y su rol en la creación y el consumo cultural, han sido ejes menos difundidos en las agendas de investigación del tema a escala regional.

Escribir es empoderarse

En Ciudad Guatemala existe un espacio de formación literaria que se ha propuesto empoderar a las mujeres que se dedican a la creación. El grupo, denominado Seminario de Literatura Feminista, es liderado por la escritora y académica Guisela López, y ha logrado aglutinar a jóvenes escritoras en las cuales incentiva una mirada auto-reflexiva y crítica de sus propias experiencias.

El Seminario de Literatura Feminista trabaja intensamente por capacitar a las jóvenes generaciones y dotarlas de recursos intelectuales que las conviertan en sujetos activos en la creación de conocimientos. En este sentido, el grupo desarrolla talleres, paneles y eventos académicos en el marco de la Feria Internacional del Libro de Guatemala (FILGUA) y se autogestiona y autofinancia sus publicaciones.

Las escritoras guatemaltecas pertenecientes a este grupo enfrentan con la palabra los estereotipos impuestos por la cultura patriarcal, al encontrar en la poesía el camino más expedito para expresarse y (re)construir un canon nuevo del ser femenino. Todas ellas logran, a través de sus textos, reinventarse la realidad y construir un mundo de mayor participación y equidad entre ellos y ellas.

Mujeres trascendiendo fronteras (uno de los poemarios cuya edición y publicación fue totalmente autogestionada por ellas) presenta composiciones de muy variadas estructuras estróficas, caracterizadas, fundamentalmente, por el predominio de la primera persona, la adecuación al registro íntimo, el empleo del simbolismo, la propensión a la esencialidad y el hondo tratamiento psicológico del sujeto lírico.

Sin embargo, en sus versos se aprecia una constante: la necesidad del sujeto femenino de redefinir la Historia y los procesos sociales que generalmente han fungido como un “relato” masculino.

Aparte de Guisela López, coordindora del Seminario, se incluyen creaciones de Ruth del Valle, Gladys Tobar, Brenda Solís-Fong, Carolina Escobar, Lucía Morán, Ana Viera, María Antonieta García, Judy González, María Grijalva, Mirna Ramírez, Neulina Morales, Carolina Alvarado, Johanna Godoy y Nora Murillo.

El texto ha dado prioridad a las composiciones de las jóvenes escritoras guatemaltecas, integrantes del Seminario de Literatura Feminista, en tanto ser joven y mujer en este país centroamericano representa una doble barrera a la hora de acceder a los canales oficiales de promoción, difusión y comercialización de la obra literaria y el arte en general.

Como temas más recurrentes pueden citarse los sucesos de la cotidianidad, el amor erótico, el redescubrimiento de una identidad femenina alejada de lo que proyectan los medios de comunicación masiva, la filosofía oriental y el elogio del cuerpo femenino como territorio libre de represión.

“La obra reúne poemas con enfoques intimistas y exterioristas, pero todos están caracterizados por nuestra visión del mundo, siempre con una perspectiva histórica, pues quien no conoce su pasado no puede comprender su presente”, señaló Tobar en el lanzamiento del texto.

Composiciones como “Ciudadanía” y “Declaración de Deseos” devienen carta de legitimación y voluntad femenina. En la primera de ellas el sujeto lírico realiza un recuento de algunas de las conquistas que han ido logrando las mujeres y de los retos personales y colectivos que aún existen:

Ha sido un camino largo

desafiar las normas del sistema.

Primero fue hacerme visible,

verme de cuerpo entero.

Luego como un murmullo

apareció mi voz

-nadie lograba adivinar lo que decía-.

Poco a poco

se fue haciendo más inteligible

hasta que pude hablar públicamente.

Al inicio

me costó salir de casa,

ir a la reunión, seguir la marcha,

pero después de un tiempo

atravesaba la ciudad,

luego el país

y un día de estos el océano.

Ahora el reto son las palabras.

Expresar lo que siento.

Nombrar lo que deseo.

Defender mis derechos((2)).

“Estrictamente Amor” y “Solamente a Besos” muestran un sujeto lírico que deja de ser objeto de deseo para convertirse en protagonista activo de su vida y relaciones.

Los poemas “Feng-Shui” y “El Tao” proponen develar y redescubrir la esencia de la identidad femenina y ambos construyen, con influencias de la filosofía oriental, otra manera de ser mujer.

“Padre Nuestro que está en la Tierra”, “Mujer sin Banderas” y “Anti Penélope” representan a la dama resucitada, dueña de su discurso y de un nuevo lenguaje, con el cual exhibe su poder cuestionador e irreverente frente al mundo.

Judy González Oriano, joven escritora, feminista y activista política guatemalteca, expresa en su texto Ciudadana lo que significa reconocerse y aceptarse como mujer, sin coerciones sociales de ningún tipo:

Es tan saludable ser yo misma

sin opresiones

ni represiones

ni subordinaciones.

Gracias al feminismo

es que hoy voto,

puedo participar en política,

organizarme,

divorciarme,

decidir por mí misma

si quiero o no tener hij@s,

autonomía sobre mi plata,

puedo manejar carro

y profesionalizarme...((3)).

“Ixchel City”, por su parte, se distingue por presentar una estructura onírica que denuncia, a través de imágenes, el universo de noticias negativas diarias que poseen como tema central a las mujeres.

Muy relacionado con esta composición, se encuentra el texto “Titulares Rojos”, en el cual Lucía Morán define lo que es para ella el círculo vicioso de la violencia de género, fenómeno que enfatiza el estereotipo de la mujer pasiva, silente, madre y heterosexual por imposición cultural, tal como lo expresan los siguientes versos:

Hoy

las mujeres somos

titulares rojos.

Tras estos

el monstruo funcional de la violencia

que siempre brutal

nos conduce al encierro

al silencio

al cuarto de bordado

a la cocina

a la maternidad obligatoria

a la fidelidad no correspondida

a la heterosexualidad impuesta

a la obediencia((4)).

Los libros que estas escritoras han logrado publicar, gracias a su propia gestión y planificación económica, han marcado una pauta de lucha y perseverancia sin precedentes en el ámbito literario de Guatemala.

El Seminario de Literatura Feminista ha fungido como espacio de formación y socialización para las jóvenes escritoras guatemaltecas que abordan la literatura con un enfoque de género, y las ha dotado de recursos y herramientas teóricas, metodológicas y empíricas que han enriquecido notablemente sus creaciones y su manera de ver el mundo.

En las obras analizadas, las creadoras se apropian de la palabra para subvertir un mundo construido desde una subjetividad adultocéntrica y masculina. La poesía es para ellas el medio para pensarse como mujeres jóvenes y romper con los muros que la cultura occidental ha impuesto al ser femenino.

En algunos de sus textos, como “Devenir Azul”, las escritoras recurren a la tradición greco-latina para rescatar la figura femenina y reconfigurar su rol social desde la Antigüedad hasta hoy.

Otros como “Plumas” desarrollan una función metapoética, al conceptualizar la “poeisis” desde la perspectiva y las vivencias femeninas.

Como diría la escritora y filósofa francesa Simone de Beauvoir: “no se nace mujer: llega una a serlo”.

Y son precisamente los atributos, comportamientos y rasgos impuestos culturalmente a las adultas y niñas, lo que desean dinamitar estas creadoras en sus poemas.

En esta obra de desafío y resistencia cohabitan también, en una suerte de evocación emancipadora, las voces de Sor Juana Inés de la Cruz, Virginia Woolf, Sylvia Plath, Alfonsina Storni, Heléne Cixous y otras tantas que han puesto en alto el nombre de la mujer en las letras universales.

La palabra se erige, en estos textos, como medio de empoderamiento y liberación de la subjetividad femenina, que tiene su propia manera de percibir y comprender el mundo y, por consiguiente, de transcribirlo.

Los textos analizados invitan a pensarnos como seres humanos y civilización. La pluralidad de sus recursos estilísticos viene guiada por una voz de mujer, que se propone deconstruir genealógicamente el orden patriarcal y rediseñar un imaginario femenino más liberador.

Ser joven escritora en Guatemala: un acto de valor

Según el criterio de las diez entrevistadas, ser escritora en Guatemala significa agregar a los múltiples roles obligatorios (como trabajar dentro y fuera del hogar, el rol de madre, esposa, cuidadora, etc.) la opción voluntaria y opcional de escribir. Eso implica hacerlo cuando exista el tiempo libre, que a veces es escaso, y sortear una serie de retos que pueden expresarse de la siguiente manera: poco tiempo para leer, investigar y escribir debido a las tareas asumidas; altibajos del nivel socio-económico; insuficientes espacios para publicar; una cultura patriarcal que no valora los escritos de mujeres y menos de las jóvenes (se valoran más las creaciones intelectuales de los hombres), y pocos espacios para la promoción de las escritoras.

En palabras de Lucía Morán, reconocida escritora guatemalteca, “los roles de género asignados en la sociedad determinan que las mujeres no nos imaginemos, ni asumamos como escritoras, como creadoras de un producto intelectual. Hacerlo es más bien una anomalía y, desde ese punto, en todos los espacios privados y públicos, las mujeres que escribimos debemos romper con lo que se espera de nosotras por el solo hecho de ser mujeres”.

Durante el trabajo con las escritoras, se observó un consenso entre ellas acerca de los escasos recursos que el Estado guatemalteco invierte en la cultura de modo general. En el caso particular de las mujeres creadoras de obras artísticas y científicas, existen muchas menos oportunidades institucionales para la publicación y el reconocimiento académico de sus resultados, además de que hay barreras mentales de valoración, instaladas desde los prejuicios de género, que se evidencian en los resultados de los concursos más importantes del país, cuyos jurados están compuestos, la mayoría de las veces, solo por hombres.

Solamente tres mujeres han sido merecedoras del Premio Nacional de Literatura en Guatemala, lo cual es un dato suficientemente esclarecedor en cuanto a los sesgos de género existentes en el ámbito intelectual.

La elección de los temas es también un criterio de discriminación que afecta a las creadoras. A juicio de Ruth del Valle, importante intelectual de esta nación centroamericana: “Es muy complicado para las mujeres escribir y publicar. Por un lado, porque no hay facilidades financieras, y por otro, por los encasillamientos de los que somos víctimas. Si una es defensora de los derechos humanos y a la vez publica poesía erótica, la gente no te ve bien, como que una debería dedicarse a temas más formales”.

Una mujer reinventa el mundo((5))

Durante la investigación, las entrevistadas fueron invitadas a soñar, a imaginar que tenían el poder de cambiar tres aspectos de la sociedad guatemalteca para mejorar la realidad de las mujeres creadoras en ese país. Las respuestas fueron disímiles y abarcaron un sinnúmero de ideas válidas y novedosas, entre las que pueden mencionarse:

  • “Yo crearía un fondo para apoyar a las escritoras que son amas de casa o trabajadoras, concediéndoles becas para que puedan dedicar tiempo a su oficio de escritora. Un país no puede exigir calidad literaria si sus escritores no poseen el tiempo para formarse. La situación socioeconómica es determinante” (Brenda Solís, poetisa y ensayista).
  • “Crearía escuelas literarias para niñas, jóvenes y mujeres. Fundaría una editorial para publicar sus obras y desarrollaría una campaña de sensibilización sobre esta forma de discriminación que afecta no solo a las mujeres, sino a toda la humanidad, que se ve privada de la creatividad y los logros intelectuales femeninos” (Vilma Ovalle, poetisa y narradora).
  • “El sistema patriarcal impregna todas las esferas de la vida social, hasta la literatura. Los hombres, al estar exentos de las tareas domésticas, han tenido históricamente más tiempo para el estudio, el deporte y el ocio. Mientras que las mujeres sigan ligadas a las tareas domésticas, aun después de su horario laboral, seguirán careciendo de tiempo libre para crear. Si tuviera el poder de cambiar esta situación, yo redefiniría los roles dentro del hogar, redistribuyendo la responsabilidad en toda la familia” (Guisela López, académica).

Aún queda mucho por hacer, desde la concientización, la divulgación y el cambio mental y social, para que las creadoras guatemaltecas disfruten de plena equidad en el acceso a las oportunidades de legitimación de sus derechos y obras intelectuales. La complejidad de factores sociales, políticos, económicos y culturales que atraviesan la realidad de las jóvenes escritoras en Guatemala, hace que el tema exija un abordaje con enfoques multidisciplinarios.

Reconocer y cuestionar los sesgos adultocéntricos y androcéntricos que están en la base de las casi inexistentes políticas públicas de incentivo del arte guatemalteco hecho por mujeres y jóvenes, ha sido uno de los logros fundamentales del Seminario de Literatura Feminista.

La literatura ha sido, para las jóvenes escritoras estudiadas, un medio visibilizador de desigualdades sociales. A través de la poesía, las creadoras han deconstruido los dispositivos de poder que generan desigualdades en las condiciones de vida de mujeres y hombres (oportunidades, derechos, demandas, necesidades, etc.) y han fortalecido la construcción de su identidad generacional y cultural.

Como ha señalado la investigadora y profesora mexicana Consuelo Meza: “Esta es una escritura transgresora en un doble sentido: rompe con los arquetipos culturales construidos desde una visión androcéntrica y adultocéntrica del mundo respecto a las concepciones de femineidad y con los cánones estéticos de la creación literaria (…) La poesía muestra el camino para el cambio, para romper los miedos y parecerse cada vez más a las mujeres que han soñado e imaginado, como invita Lucía Morán. Y en ese sentido, como diría Adrienne Rich, los poemas son como los sueños, en ellos aparece lo que no sabes que sabes. Es necesario escarbar en ellos para encontrar los elementos de la utopía, “bautizarse de utopías”, como señala Judy González Oriano(6)”.

Cierro estas consideraciones con un poema de Mario Benedetti que representa muy bien los retos que implica ser joven hoy en América Latina, territorio en el cual las barreras físicas y psicológicas crecen cuando se trata de mujeres jóvenes que intentan expresarse y abrirse paso a través de la creación. La palabra escrita constituye, para ellas, un canal de auto-reconocimiento y un poderoso medio de reafirmación grupal y liberación. Como lúcidamente reza el verso de uno de los poemas estudiados: “si este mundo es hostil a las mujeres: volvamos a inventarlo(7)”.

¿Qué les queda por probar a los jóvenes

en este mundo de paciencia y asco?

¿sólo grafitti? ¿rock? ¿escepticismo?

También les queda no decir amén

no dejar que les maten el amor

recuperar el habla y la utopía

ser jóvenes sin prisa y con memoria

situarse en una historia que es la suya

no convertirse en viejos prematuros.

¿Qué les queda por probar a los jóvenes

en este mundo de rutina y ruina?

¿cocaína? ¿cerveza? ¿barras bravas?

Les queda respirar/abrir los ojos

descubrir las raíces del horror

inventar paz así sea a ponchazos

entenderse con la naturaleza

y con la lluvia y los relámpagos

y con el sentimiento y con la muerte

esa loca de atar y desatar.

¿Qué les queda por probar a los jóvenes

en este mundo de consumo y humo?

¿vértigo? ¿asaltos? ¿discotecas?

También les queda discutir con dios

tanto si existe como si no existe

tender manos que ayudan/abrir puertas

entre el corazón propio y el ajeno

sobre todo les queda hacer futuro

a pesar de los ruines de pasado

y los sabios granujas del presente((8)).

Bibliografía

Bonder, Gloria (2015): “Jóvenes investigando jóvenes: estrategias para la formación de investigadoras en juventudes y violencias de género en la sociedad de la información”, en Violencias contra las mujeres. Desafíos y aprendizajes en la cooperación Sur-Sur en América Latina y el Caribe, FLACSO, Santiago de Chile.

Cerbino, Mauri y Luis Barrios (2008): Otras naciones. Jóvenes, transnacionalismo y exclusión, FLACSO, Quito.

Colectivo de autores (2011): Género: aspectos conceptuales y su aplicación, Centro Félix Varela, La Habana.

García de la Rosa, Elena (Comp.) (2015): Mujeres trascendiendo fronteras, Ediciones Lunaria, Ciudad Guatemala.

López, Guisela, Lucía Morán et. al (2013): Reinventar esta vida, Oficina de Derechos Humanos del Arzobispado de Guatemala, Ciudad de Guatemala.

Morán, Lucía (2014): Titulares rojos, Ediciones Lunaria, Ciudad Guatemala.

Notas:

1 Bonder, Gloria (2015): “Jóvenes investigando jóvenes: estrategias para la formación de investigadoras en juventudes y violencias de género en la sociedad de la información”, p. 106

2 López, Guisela, Lucía Morán et. al (2013): Reinventar esa vida, p. 133.

3 Gonzáles Soriano, Judy: “Ciudadana”, en Mujeres trascendiendo fronteras, p. 29.

4 López, Guisela, Lucía Morán et. al (2013): Reinventar esta vida, p. 154.

5 Verso extraído de la obra de Carolina Escobar.

6 García de la Rosa, Elena (Comp.): Mujeres trascendiendo fronteras, p. 10.

7 Verso extraído de la obra de Guisela López.

8 Cerbino, Mauri y Luis Barrios (2008): Otras naciones. Jóvenes, transnacionalismo y exclusión, FLACSO, Quito, pp. 197-198.

 
 
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