Revista del Instituto Cubano de Investigación Cultural Juan Marinello
  enero - julio 2016

 

 

ISSN 2075-6038   RNPS 2222
   
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PRIMERA CARTA DE UN JOVEN BURGUÉS José Rodríguez Feo 


PRIMERA CARTA DE UN JOVEN BURGUÉS*

A cuarenta y dos años de escrita mi primera carta a José Lezama Lima, no se me escapa la ironía de que esté fechada un domingo 21 de 1945 y desde el central América- hoy “América Libre”-, y entonces propiedad de la familia Fernández Casas, uno de cuyos miembros era mi madre. Al releerla hoy, descubro en ella como una prefiguración de aspiraciones futuras. Para un joven de 25 años de la alta burguesía, aquellos días pasados en el campo no podían ser sino “sumamente agradables”, al igual que la maravillosa vista del ingenio moliendo la caña cortada por obreros que trabajaban día y noche. Hasta el juego de pelota entre los muchachos del pueblecito de Contramaestre y la novena del central Vertientes tiene su final “encantador” al batear un “negro más grande que un caballo” el home run de la victoria. El pasaje muestra fielmente la condición social del joven que un año antes, con el dinero que le proporcionaba el sudor de aquellos trabajadores, fundaba junto a Lezama Lima la revista Orígenes. Pero si presumo vislumbrar en esa carta ciertas ocultas contradicciones, es porque en ella se entrevé el revés del tapiz. Pues se me ocurre pensar que ese joven que ansiaba regresar a Santiago de Cuba para leer una revista literaria no presentía los obstáculos con que tropezaría de insistir en llevar la vida que se había trazado. ¿Sin embargo, su familia –o más bien el jefe de la familia, ese tío que se pasaba todo el tiempo “hablando de negocios”- no le había advertido que invertir dinero en revistas literarias era un despilfarro? ¿Qué leer a Santayana y a Dilthey significaba una pérdida de ese tiempo precioso que debía emplear en acrecentar su fortuna personal? ¿No se percataba de que su afición al arte y la literatura no rendían dividendos? Por otro lado, quizás el joven ya había comprendido que su suerte estaba echada y que era preferible, y hasta más sensato, enviarle una caja de tabacos de las mejores vegas de Bayamo a su amigo el poeta en la Habana y persistir en la búsqueda del misterioso caracol que aun no había encontrado.

ENCUENTRO CON EL POETA Y APARICION DE ORIGENES

Un día de invierno de 1944, estábamos Lezama y yo sentados en un banco del parque Martí, en el corazón de La Habana, conversando, cuando se me ocurrió proponerle la publicación de una revista literaria. Unas semanas antes lo había conocido en el estudio del pintor Mariano Rodríguez, sito en la calle Empedrado 360 en la Habana Vieja, donde después acostumbrábamos a reunirnos todos los domingos para contemplar los cuadros que Mariano pintaba y charlar de literatura. A veces, el crítico de arte Guy Pérez Cisneros –que tenía un apartamento en el mismo edificio- participaba en las reuniones. Al medio día, íbamos caminando hasta el café La Lluvia de Oro, en la esquina de Habana y Obispo, que era el favorito de Lezama por sus “resonancias poéticas”. Allí tomábamos algo antes de irnos a almorzar.

Después de discutir el proyecto aquel día de invierno, nos dirigimos hacia el estudio de Mariano, ansiosos por comunicarle nuestra decisión. Recuerdo que se entusiasmó tanto con la idea que comenzó a trazar en una de las paredes los nombres que se nos ocurrían para la revista. Todavía perdura en mi memoria uno bellísimo que siempre lamentare no hubiésemos escogido: Consagración de La Habana. ¡Qué profético se me antoja ahora¡ tras muchas deliberaciones, se impuso el que había propuesto Lezama: Orígenes. Mucho se ha especulado sobre el significado de ese nombre, pero puedo asegurar a los incrédulos que no guarda relación alguna con el filósofo de Alejandría, aunque me place pensar que la invocación de un hombre que pecó en muchas ocasiones de heterodoxo no estaba reñida con nuestras intenciones.

La crítica, tanto nacional como internacional, ha reconocido que la revista Orígenes y el grupo que fue aglutinándose a través de los años alrededor de sus fundadores, a partir de 1944, representan el más alto exponente de la labor cultural cubana en los doce años de su publicación. En el mejor trabajo realizado hasta ahora sobre la revista, José Prats Sariol enumera sus rasgos más sobresalientes:

La representatividad histórica-cultural, la integridad literaria y artística, la ruptura del fatalismo generacional, la contemporaneidad universal, el rescate de lo cubano, el concepto de solidaridad latinoamericana y la diversidad afirmativa(1).

Hoy a los que vivimos durante los gobiernos de Ramón Grau San Martín y Carlos Prio Socarrás, en que prevalecieron la corrupción administrativa, la malversación de los dineros del pueblo, el enriquecimiento de los politiqueros con los negocios más sucios, el pandillerismo, la división del movimiento sindical y el sometimiento total del país a las imposiciones del imperialismo yanqui, nos parece increíble que ese grupo de jóvenes escritores, a contrapelo de las poderosas corrientes desintegradas de la vida cultural del país, mantuvieran durante trece años su labor de creación, recogida en los 23 libros de ediciones Orígenes. Ese grupo –que hoy conocemos también con el nombre de Orígenes- publico una gran parte de sus textos en la revista y estaba integrado por figuras que hoy son reconocidas como destacadas en nuestras letras: Eliseo Diego, Samuel Feijóo, Pablo Armando Fernández, Roberto Fernández Retamar, Fina García Marrúz, Fayad Jamís, José Lezama Lima, Luis Marré, Pedro de Oráa, Virgilio Piñera, Octavio Smith y Cintio Vitier. De aquel “taller renacentista” –como lo llamara Lezama Lima- también formaban parte, contribuyendo con sus portadas, nuestros mejores pintores: Diago, Carmelo González, Wilfredo Lam, Víctor Manuel, Luis Martínez Pedro, Raúl Millián, René Portocarrero, Mariano Rodríguez y otros; y nos entregaban sus ensayos sobre música los compositores José Ardevol, Julián Orbón y Serafín Pro. Para alcanzar la universalidad tan cara a Lezama emprendí una amplia labor de captación de algunas figuras de renombre internacional, en mis estancias fuera de Cuba, como los españoles Vicente Aleixandre, Francisco Ayala, Luis Cernuda, Jorge Guillén, Pedro Salinas, y los latinoamericanos Aimé Cesaire, Alí Chumacero, Efraín Huerta, Gabriela Mistral, Octavio Paz, José Revueltas y Alfonso Reyes. También colaboraron importantes escritores de otras lenguas como Luis Aragon, W.H. Auden, René Char, T.S. Elliot, Paul Eluard, Witold Gombrowicz, Henri Michaux, Saint-John Perse, Jorge Santayana, Wallace Stevens, y William Carlos Williams.

1 Prats Sariol, José. “La revista Orígenes” en Coloquio Internacional sobre la obra de José Lezama Lima. Vol I; Poesía. Centro de Investigaciones Latinoamericanas, Universidad de Poitiers, Francia. Editorial Fundamentos, Madrid, España, 1984, pp 37-57.

*José Rodríguez Feo, Mi correspondencia con Lezama Lima, La Habana, UNEAC, 1989. Pp 9-11.

 
 
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