Revista del Instituto Cubano de Investigación Cultural Juan Marinello
20  agosto - diciembre 2016

 

 

ISSN 2075-6038   RNPS 2222
   
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Movilización de los Pueblos Indígenas de Ceará, Brasil: derechos territoriales y las transformaciones costeras por el turismo y otros grandes proyectos  
Isis María Cunha Lustosa

Resumen: En el Estado de Ceará, noreste de Brasil, los pueblos indígenas están movilizándose contra el avance del turismo en gran escala y otros proyectos de desarrollo resultados de alianzas entre empresas y gobiernos para apropiarse de las tierras de pueblos tradicionales. Se aborda la movilización del pueblo indígena Tremembé y su demanda al Estado para el reconocimiento de la tierra indígena Tremembé da Barra do Mundaú ante presiones del proyecto de una ciudad turística impuesto por empresarios transnacionales con consentimiento gubernamental.

Abstract: In Ceará state, Northeast Brazil, the indigenous peoples are mobilized against the advance of entrepreneurial tourism and other large-scale projects which result from agreements between companies and governments to appropriate territories of traditional peoples. I examine the mobilization of the Tremembé Indigenous people and their claim for recognition of the “Tremembé Indigenous Land Barra do Mundaú”, while they face economic forces of a project to build a tourist city forced onto the Indigenous people by transnational business with government support.

Palabras claves: Pueblos indígenas, turismo, grandes proyectos, costa.

Key words: Indigenous peoples, tourism, large-scale projects, coast.

 

Introducción

Según el Instituto Brasileño de Geografía y Estadística (IBGE) la definición geográfica del noreste corresponde al total de nueve estados: Maranhão, Piauí, Ceará, Rio Grande do Norte, Paraíba, Pernambuco, Alagoas, Sergipe y Bahía. Lo mismo se opone a otros ajustes de carácter político, como el significado de la Articulación de los Pueblos Indígenas del Nordeste, Minas Gerais y Espírito Santo (APOINME). Además de los estados antes mencionados, se incluyen dos estados más (Minas Gerais y Espírito Santo) en lo que se presenta como nordeste (noreste y este) y se diferencia de la otra concepción de la Superintendencia de Desarrollo del Nordeste (SUDENE)1 (Pacheco de Oliveira, 2011).

Es de destacar que los 3 306 kilómetros de la línea de la costa atlántica cubren la región nordeste definida por el IBGE. Este tramo de litoral de 573 kilómetros comprende la costa de Ceará, estado del noreste destacado en el artículo, en especial la situación de la tierra indígena (TI) de los Tremembé da Barra do Mundaú en el distrito de Marinheiros, municipio de Itapipoca, situada en la costa oeste del estado. La citada TI, con el perímetro aproximado de 31.5 kilómetros, constituida por pueblos indígenas antiguos, sitios arqueológicos, prácticas culturales (caza, pesca y huertas comunitarias), lagos, ríos (el principal es el río Mundaú). Esta gama de áreas de producción, de dunas y de playas (Franco, 2010; Lustosa, 2012) sigue estando buscada por no indígenas para convertirse en zona privada con el fin de construir la empresa internacional de Nueva Atlántida Ciudad Turística, Residencial y Servicios LT y/o implementar aerogeneradores de parques eólicos instalados en su alrededor de la costa de Mundaú (Municipio de Traíri) frontera a la TI Tremembé da Barra de Mundaú.

El Estado de Ceará incluye 9.58 % de la región noreste y el 1.75 % de la superficie total de Brasil. Predomina el clima tropical semiárido caliente en 67.9 % del estado (Ipece, 2010). Esta condición climática de sol durante casi todo el año mantiene las campañas publicitarias de la Secretaría de Turismo del Estado de Ceará (SETUR-CE). Se hace particular y prioritaria condición para fortalecer el turismo de gran escala (anclado en los recursos de sol y playa) iniciado por el Programa de Desarrollo del Turismo en la Zona Costera de Prioridad de Ceará (PRODETURIS). Después, se ha fortalecido por el Programa de Acción para el Desarrollo del Turismo en el Nordeste (PRODETUR-NE) y, por fin, consolidado a lo largo del litoral de Ceará por el Programa de Desarrollo del Turismo Nacional (PRODETUR CEARÁ NACIONAL). Además de la extensión de la costa y el interior, Ceará tiene sierras. En estas diferentes zonas se encuentran territorios indígenas tradicionales, por lo que sus poblaciones reclaman a la Fundación Nacional del Indio (FUNAI) la homologación2 de estos TI basados en el Decreto no. 1775 de 08/01/1996. Este instrumento jurídico establece el procedimiento administrativo de demarcación de las tierras indígenas en Brasil. Los pueblos indígenas de Ceará, mientras que reclaman sus derechos al Estado nacional, están bajo la presión de los representantes de los principales proyectos público-privados interesados en expropiarlos de sus tierras, si bien la Constitución Federal actual de la República de Brasil, afirma en su artículo 231: “Son reconocidos a los indios (…) los derechos originarios sobre las tierras que tradicionalmente ocupan, incumbe a la Unión demarcarlos, proteger y garantizar el respeto de todos sus bienes” (Brasil, Constitución de 1988, 2007: 196-197).

En el estado de Ceará, de las ‟11 tierras indígenas”,3 hasta la fecha (enero de 2016), solo una está con el proceso de demarcación concluido. Esta TI de la población Tremembé, según Valle (2005), la Córrego João Pereira, fue aprobada por decreto de 5 de mayo de 2003, convirtiéndose en la primera tierra indígena en estar completamente regularizada en Ceará. En esta búsqueda de reconocimiento étnico del pueblo Tremembé, en los municipios de Acaraú, Itarema y Itapipoca, se encuentran las TI en diferentes etapas del proceso de demarcación ―algunas comenzaron en los años 1986, 2005 y 2009 (Lustosa, 2012)―. Aunque la población Tremembé de TI Córrego João Pereira ha obtenido la aprobación de la tierra tradicional tornándola referencia para el movimiento político indígena de Ceará, hubo una acción popular el 14 de octubre de 2008 con intención de derogarla. A pesar del fracaso de esta acción, hubo conflictos en las aldeas (Capim-Açu y San José de Itarema) de la TI Córrego João Pereira. Cabe destacar que “el Movimiento Indígena en Ceará es hoy día uno de los más independientes en el diálogo con los organismos gubernamentales y no gubernamentales. Viviendo en medio de una efervescencia de nuevos grupos étnicos que surgen en el interior y en la costa del estado, estos pueblos construyeron una red de diálogo intenso entre los pueblos y están ganando espacio en el escenario de la política nacional indigenista, a través de líderes que tienen una opinión crítica” (Oliveira, 2010: 156-157).

En el mismo Estado también destacan acciones a favor de los pueblos indígenas a través de la Asociación Misión Tremembé (AMIT), la Articulación de las Mujeres Indígenas del Estado de Ceará (AMICE), la Coordinación de las Organizaciones de los Pueblos Indígenas de Ceará (COPICE), la Asociación de Comunidades de los Indios Tapeba de Caucaia (ACITA) y la Organización de Profesores Indígenas de Ceará (OPRINCE). Corrobora Aires (2009) una red de simpatizantes con el Movimiento Indígena del Ceará indígena: el Centro para la Defensa y Promoción de los Derechos Humanos (CDPDH), el Consejo Indigenista Misionero (CIMI), la Pastoral Raíces Indígenas, la Asociación para el Desarrollo Local Coproducido (ADELCO), la Asociación para el Desarrollo Económico Regional (ADER), Visión Mundial, las universidades públicas, y otros que simpatizan con la causa. En este mismo movimiento los “líderes han tratado de organizarse a través de asociaciones locales y estatales con el establecimiento de una sólida red de contactos entre las personas, principalmente a través de los órganos de toma de decisiones, tales como la Asamblea Estadual de los Pueblos Indígenas de Ceará” (Oliveira, 2010: 160).

La lucha por la afirmación étnica en los territorios tradicionales de Ceará se fortalece. Aunque los pueblos indígenas de Ceará todavía se mantienen invisibles por algunos (gobernantes, los ocupantes de tierras ilegales y los empresarios locales y extranjeros), la búsqueda de la visibilidad y el cumplimiento de sus derechos constitucionales por parte de estos pueblos demuestra que restablecen sus historias, como Tapeba, Tremembé, Jenipapo-Kanindé, Pitaguary, Tabajara, Potyguara, Kalabaça, Tupinambá, Tapuya-Kariri, Gavião, Tubiba-Tapuia, Kanindé, Kariri, Anacé (Palitot, 2009). Estos pueblos indígenas del estado se movilizan y “gritan con orgullo, para aquellos que no los quieren oír” (Peixoto da Silva, 2009a: 17). Incluso en la presencia de amenazas afirman sus TI ubicadas en veinte municipios de Ceará listados por la FUNAI, según presenta el documento “Caracterización territorial: las características geográficas, recursos naturales”, elaborado por la Secretaría de Planificación y el Estado de Gestión de Ceará (Ipece, 2010).

Los derechos territoriales indígenas y las transformaciones costeras en Ceará

Los datos de los censos nacionales del IBGE en 1991, 2000 y 2010, revelados por Azevedo (2011), muestran el crecimiento de la población autodeclarada indígena en el estado de Ceará en 2 694 (Censo de 1991); 12 198 (Censo de 2000) y 19 336 (Censo 2010). El periódico Diario del Noreste, con sede en la capital Fortaleza, informó en 2011 detalles relativos para Ceará en el Censo de 2010. Entre la información transmitida se encuentra la mayor concentración de los pueblos indígenas en las zonas costeras del estado:

El Ceará (…) tiene la mayoría de las personas que dicen ser indígenas (…) el noroeste del Estado (nombre IBGE a lo que normalmente llamamos la costa oeste) tiene la mayoría de la población indígena (…) Después de la Región Metropolitana de Fortaleza (RMF), con 9 335 indios, es el estado noroccidental (principalmente la costa de Camocim y Acaraú) que más concentra a la población indígena, con 4 203 indios (…) en términos absolutos, es el municipio de Caucaia con el mayor número de indios: 2 706 (…) La ciudad que viene después es Itarema: 2 258 indios, o 6 % de los habitantes de la ciudad (…) En Caucaia (…) son principalmente de la etnia Tapeba, uno de los primeros pueblos en organizarse en la década de los ochenta, por medio de la reafirmación de la identidad.4

De los 184 municipios del estado, los inversionistas del turismo a gran escala se interesan por los municipios ubicados en la costa de Ceará, Fortaleza (donde se encuentra el pueblo indígena Potyguara), Aquiraz (territorio del pueblo indígena Jenipapo-Kanindé) Caucaia (territorios de los pueblos indígenas Tapeba y Anacé), São Gonçalo do Amarante (pueblo indígena Anacé), Itapipoca (pueblo indígena Tremembé da Barra do Mundaú), Itarema (pueblo indígena Tremembé), Acaraú (pueblo indígena Tremembé). Los pueblos indígenas referidos en estos municipios representan casi el 50 % de los 14 que se muestran en el mapa ‟Pueblos Indígenas en Ceará Contemporáneo” (Palitot, 2009: 35). Con respecto a estos se destacan algunos otros datos: “hay organizaciones no gubernamentales y estudios que presentan entre 17 y 18 pueblos (…) en un documento producido por el movimiento indígena se declaró que (…) la población indígena en el estado ya supera 23 000 personas debidamente registradas (…) por el NAL / CE (Núcleo de Apoio Local de la FUNAI)” (Aires, 2009: 45).

Entre los pueblos indígenas anteriormente subrayados, ubicados en la zona costera, cuatro de ellos ―Tremembé (en los municipios de Acaraú, Itarema y Itapipoca); Jenipapo-Kanindé (en el municipio de Aquiraz); Anacé (en los municipios de Caucaia y São Gonçalo do Amarante); Tapeba (en el municipio de Caucaia)― se encuentran en una de las zonas costeras más estratégicas para los grandes proyectos público-privados subvencionados en el estado con capital internacional. Según Lustosa y Baines (2015), el proceso de metropolización en la capital cearense, Fortaleza, es sucesivo y se extiende hasta los municipios costeros, especialmente los destinos polos de turismo, para cumplir con los objetivos de los planes de los gobiernos (federal, estatal y municipal) y atraer a los inversionistas de ese mercado internacional, lo que preocupa a los líderes indígenas con tierras ubicadas en las zonas costeras del Estado. Teniendo en cuenta que “la zona costera, como la interfase con el mar, ha sido siempre objeto de usos diversos propios del litoral. La explotación de los recursos marinos, la circulación con el alquiler de puntos terminales de los flujos intercontinentales de los bienes a través de las actividades portuarias, el litoral se torna particular por una apropiación (…) como espacio de recreo. (…) Es considerado el más valorado en ese sentido” (Oliveira; Meireles, 2010: 51). En estas bandas de playas del noreste se expanden, cada vez más, las actividades de pesca comercial, pesca deportiva, entretenimiento acuático, tráfico de transporte marítimo, la instalación de puertos, la acuicultura marina ―criaderos de camarones marinos― la instalación de parques eólicos y el turismo. Debe tenerse en cuenta sobre algunos impactos negativos en la costa de Ceará derivados de las últimas tres actividades señaladas.

En el artículo “Impactos ambientais decorrentes das atividades da carcini cultura ao longo do litoral cearense, Nordeste do Brasil”, los autores afirman que “el aumento de la producción de camarón en el Estado de Ceará, utilizando en gran parte el ecosistema de mangle para la instalación de unidades de producción (granjas camaroneras) ha generado impactos socioambientales de gran magnitud” (Meireles et al, 2007: 85). En otra obra, “A carcinicultura no Brasil e na América Latina: o agronegócio do camarão”, Batista y Tupinambá corroboran y especifican que “uno de los mayores impactos de la actividad industrial del cultivo del camarón es el compromiso de la seguridad alimentaria de millones de personas que vivían de la explotación de los ecosistemas costeros. Estas poblaciones son las primeras en ser afectadas por la degradación de la calidad ambiental de los ecosistemas y los recursos naturales asociados a ellos, como el pescado, el agua, los moluscos, los crustáceos” (2012: 11). Otro estudio reciente, “Agrohidronegócio da carcinicultura: reconfigurações ambientais, sociais e tecnológicas no município de Jaguaruana-Ceará”, también critica los impactos del cultivo de camarones en cautiverio en el mismo estado. Este muestra que “la expansión del camarón, empujada por los incentivos estatales y bajo el dominio de las grandes empresas, ha dejado profundas cicatrices en el territorio, con un conjunto de externalidades, que se analizan y se discuten de forma dicotómica entre grupos de diferentes intereses, como el Estado, el sector empresarial y la sociedad civil” (Silva, 2014: 19).

Aunque las tres obras citadas expresan los impactos sociales y ambientales del cultivo de camarones en cautiverio, la actividad mencionada, incluso con la crisis del sector, se mantiene y generó hace cinco años “El censo de la agricultura nacional de camarón en 2011”,5 difundido en el sitio (Panorama Acuícola). Conforme los autores propulsores de este agrohidronegocio, en esta encuesta, los productores de camarón dicen que sobre los estados del noreste entre los productores (individuales) se destacan los de Ceará y Río Grande del Norte, ya que son los dos más grandes productores de camarón cultivado en cautiverio en Brasil (Rocha; Borba; Nogueira, 2011).

Además del cultivo de camarón, presentado como una referencia para empresarios y/o gobernantes de Ceará, como se reveló anteriormente, los datos que se muestran en el ‟Diagnóstico socioeconómico de la zona costera de Ceará”, elaborado por Araujo et al (2005), entre las dos categorías prioritarias relacionadas con el uso del suelo en la zona costera de este estado, es especialmente la especulación inmobiliaria y el turismo (Araújo et al, 2005). También afirman que “los conflictos por la tierra en la zona costera se agudizan a medida que se intensifica el interés en esta región con el fin de promover el desarrollo, al mismo tiempo que las comunidades nativas siguen sin regularizar la propiedad de la tierra” (2005: 218-219).

Con respecto a los conflictos por la tierra en la zona costera de Ceará, se destacan en este texto las causadas por el turismo a gran escala que ha llevado a la afirmación étnica del pueblo Tremembé de Barra do Mundaú (municipio de Itapipoca) y la población de Jenipapo-Kanindé (Aquiraz). En contraposición ocurre la negación de la misma identidad por parte de los empresarios (local y/o internacional) aliados a las esferas del gobierno (federal, estatal y/o municipal), interesados en ampliar el turismo de sol y playa en la costa este y oeste de Ceará. Como ejemplo, representantes del proyecto turístico Nueva Atlantis lograron captar a algunos indígenas Tremembé de la Barra de Mundaú a negar su identidad indígena. El Movimiento Indígena de Ceará se enfrenta a un “conflicto por la posesión de la tierra (…) experimentada por los pueblos indígenas que compiten por el derecho a la propiedad de la tierra con las empresas y los propietarios de viviendas en la zona y han sido amenazados por la falta de caracterización cultural” (Araújo et al, 2005: 19).

Estas fueron algunas de las circunstancias observadas e investigadas durante la investigación de campo con visitas a Tremembé da Barra do Mundaú entre enero de 2007 a agosto de 2011, entre otras situaciones de conflicto identificadas en otras etapas de mi investigación a partir de diciembre de 2012 y enero de 2015. El punto culminante, el nuevo campo de investigación: los tres parques eólicos con sede en Trairi y las instalaciones de sus turbinas eólicas en las zonas centrales de la ciudad hasta algunas otras en sus playas. Las diversas instalaciones forman los parques eólicos en las dunas costeras de Flecheiras y en especial los márgenes de la Barra del Río Mundaú (ubicadas alrededor de la TI Barra do Mundaú) en Trairi, frontera con el Itapipoca (municipio de la citada TI).

Los parques eólicos descritos todavía son recientes. Los referidos en las dunas muy cercanas del río Mundaú fueron implantados en 2013 con acelerado proceso entre 2014 y 2015. A pesar de ello, hace ocho años que los investigadores Meireles, Silva y Thiers (2006: 12), afirmaron: “El estuario del río Mundaú es un importante complejo geodinámico asociado a un conjunto morfológico compuesto de la franja de playa, generaciones de dunas, lagunas costeras, manglares, rocas de la playa (beachrocks), llanura fluvial-marina, terrazas marinas y altiplanicie prelitoral”. Aun así, las turbinas fueron clavadas cerca del río Mundaú que bordea la TI en cuestión. Por lo tanto, indirectamente la TI se convierte en receptor de impactos causados al río, las dunas que lo rodean y la playa Mundaú. Cabe señalar:

(…) los parques eólicos están promoviendo profundos impactos ambientales y sociales negativos a lo largo del litoral de Ceará (…) toda la zona ocupada por los aerogeneradores se degrada seriamente ―terraplenada, fijo, fragmentada, despejado, compactado, con morfología alterada, topografía y la cara del campo de dunas (…)―. Así comenzó un proceso generalizado y aleatorio de fijación artificial, sitios arqueológicos en peligro de extinción y la privatización de los sistemas ambientales de relevante interés socioambiental (…). Las dunas representan reservas estratégicas de sedimentos, agua, paisajes y ecosistemas que tienen que ver con las relaciones socioeconómicas vinculadas al uso ancestral y sostenible de las comunidades costeras y étnicas (Meireles, 2009: 1).

Para los empresarios y los gobiernos interesados en la implementación de este tipo de parques de energía limpia, las TI y sus pueblos indígenas inexisten, y las dunas son meros montones de arena para ser planificados para el beneficio de los grandes proyectos. La apropiación indebida de la costa este/oeste de Ceará es un hecho anterior de la acuicultura industrial y de instalaciones eólicas. El turismo a gran escala, previamente, se ha convertido en la actividad invasora en la costa de Ceará, expropiando poblaciones y comunidades tradicionales de sus tierras a través de los polos turísticos. Estos se expanden en algunos municipios costeros por medio de estímulos de Convenio de Cooperación Internacional entre los países, de manera directa con el gobierno federal. Todavía en el complejo caso costero en Ceará “los focos de conflicto son generados por diferentes agentes, tanto públicos como privados, con la participación de (…) grandes complejos turísticos, industrias, fábricas de acero, gasoductos y carreteras” (Peixoto da Silva, 2009b: 31).

En cuanto al fenómeno turístico en la costa de Ceará, el mismo presenta variables, como la adhesión por el turismo comunitario o la negativa del turismo a gran escala por parte de algunos pueblos indígenas. Estos diferentes segmentos turísticos llegan a algunas de las TI en Brasil. Esto ha generado debates, producciones académicas, informes institucionales y las políticas públicas del gobierno federal para regular el “etnoturismo y ecoturismo en tierras indígenas” (FUNAI, 2012-2015: 20). Aunque este intento actual de la regulación del turismo en TI, esta actividad se lleva a cabo desde hace tiempo en algunas tierras de los pueblos indígenas del país, por lo tanto, provoca reflexiones sobre el impacto, la cultura, la ética y su reelaboración, acuerdo y/o desacuerdo en los pueblos debido a la complejidad del fenómeno turístico.

El turismo alcanza a los indígenas de diversas maneras. En ciertos casos, se pasa a la apropiación de TI por proyectos del gobierno federal integrado con los consorcios empresariales. En estas circunstancias, representantes del sector público y/o privado pueden negar la existencia de los pueblos indígenas cuyas tierras son codiciadas para las grandes empresas y en la condición del estado de Ceará “están privatizando grandes sectores de la zona costera, con alto daño socioambiental y los impactos derivados de la degradación de la biodiversidad, la diversidad del paisaje y de las comunidades costeras tradicionales” (Meireles, 2006: 12-13).

Esta situación se refiere a los casos de los pueblos indígenas de TI situadas en los municipios de Ceará, en la costa este y oeste, destinadas para el turismo internacional. Estas mismas poblaciones pasan por el proceso de reelaboración étnica y reclaman sus derechos constitucionales al Estado brasileño, como el reconocimiento oficial de sus tierras.

Conclusión

El gobierno del estado de Ceará ejecuta hace varias décadas la acción del turismo en el mercado internacional. Se hace hincapié en el Programa de Desarrollo del Turismo Nacional ―(PRODETUR NACIONAL CEARÁ)-PRODETUR NORESTE I y II―. La segunda fase del programa, entre los objetivos, apunta a consolidar el modelo de turismo de sol y playa (Manual de operaciones, 2010). Este tipo de turismo en la zona costera de Ceará se mantiene por medio de “sistemas de producción globales, dominados por macroactores bajo una lógica organizacional (…) cada vez más competitiva y tecnificada” (Rodrigues, 2006: 298), visto que el Ministerio de Turismo (Mtur) apoya los ideales del flujo de entrada de extranjeros para “Colocar a Brasil entre las más grandes economías turísticas del mundo para el año 2022”. Este es el objetivo principal del Plan Nacional de Turismo 2013-2016 (…) que hace que los ingresos del turismo internacional suba de 6,6 mil millones de reales a 10,8 mil millones de reales al año.6

Cabe destacar que los macroprogramas de turismo en Ceará comenzaron en 1989 con la PRODETURIS. Luego, en 1992, surge la PRODETUR-NE, considerada una guía para los inversores, que también sirvió de guía para los programas oficiales e indicativo de planificación turística para el litoral de Ceará. El PRODETURIS favoreció los soportes técnicos y conceptuales para el PRODETUR-CE, proveniente del PRODETUR-NE (Dantas, 2002). En la tramitación de estos programas y los períodos, la Secretaría de Turismo de Ceará (SETUR), establecida en 1995, adoptó el lema “Ceará, Tierra de la Luz” para una política de Red de Polos; y una vez más priorizaba a la costa a través del nuevo anuncio “Ceará, Polo Costa del Sol” ―todavía en vigor―, que se expone en el documento oficial Prodetur Nacional Ceará.

Ante el panorama presentado de dominio del turismo en gran escala, se constata que la mayoría de los conflictos relacionados con los territorios tradicionales de los pueblos indígenas de Ceará ocurre en las TI en los municipios Itapipoca, Aquiraz, Caucaia y São Gonçalo do Amarante, todas centradas en la zona costera, área de mayor interés para las inversiones de grandes proyectos de desarrollo, incluyendo los de turismo (Lustosa, 2012). Para evitar el avance de los grandes proyectos público-privados en esa franja costera, que daña sus medios de vida y sus TI, el Movimiento Indígena de Ceará opera a través de los derechos constitucionales, como en el municipio de Itapipoca. Como se ha mencionado, el consorcio Nueva Atlántida planea construir el más grande proyecto turístico mundial en la TI Tremembé da Barra de Mandaú.

En otros dos municipios de la costa oeste, São Gonçalo do Amarante y Caucaia, desde 1996, ha habido connivencia del gobierno estadual para autorizar la construcción del Complejo Industrial y Portuario de Pecém, afectando directamente a la TI del pueblo Anacé con impactos ambientales y sociales debidos a su infraestructura (planta siderúrgica, central térmica, refinería de petróleo, entre otros). También en Caucaia la oligárquica Arruda presentó un recurso pidiendo la anulación del proceso de demarcación de la tierra del pueblo indígena Tapeba, que lucha por la aprobación de la TI hace tres décadas. En la costa este, en el municipio de Aquiraz, la fábrica Pecém Agroindustrial del antiguo Grupo Ypióca, en el municipio vecino de Pindoretama, además de invadir áreas de la TI Aldea Laguna Encantada con los monocultivos de caña de azúcar para la producción de aguardiente, también contamina con vinaza a la Laguna Encantada y retira por bombeo ilegal el agua de esta laguna para abastecer las actividades de la fábrica. Además de estos impactos, los representantes de Ypióca criminalizan a los defensores de los derechos indígenas, colaboradores en la identificación del pueblo indígena Jenipapo-Kanindé y la demarcación de su territorio tradicional (Jornal Semente Libertária, 2008; Lustosa, 2012).

De hecho, no es sorprendente que Ceará, uno de los estados donde se ha negado la existencia de las poblaciones indígenas en la segunda mitad del siglo XIX, tenga gobernantes para apoyar las grandes empresas que toman posesión de las TI y también tratan de cooptar indígenas como mano de obra barata para cumplir con la lógica del desarrollo. A fin de cuentas, para estos mismos gobiernos y empresarios, el Movimiento Indígena de Ceará impide el avance de los programas y proyectos políticos y económicos en curso. El Estado reconoce en Ceará la existencia de tierras tradicionales, especialmente en las zonas costeras que están habitadas por los pueblos indígenas, lo que significa que no pueden ser privatizados, ya que son reconocidos oficialmente por la Constitución Federal de 1988. Ceará recibe la intervención directa de las acciones comerciales de los gobiernos (federal, estadual y municipal) para ascender el turismo global en la zona costera. Al igual que el Polo Litoral Este de Ceará, es una zona prioritaria como Polo de Desarrollo Turístico en el estado conforme la aprobación del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y el Ministerio de Turismo (Mtur), que invierte en el flujo de entrada de visitantes extranjeros para que Brasil tenga las mayor economía turística mundial hasta el año 2022, de acuerdo con el actual Plan Nacional de Turismo (PNT) 2013 a 2016. Mientras este objetivo del gobierno federal se acelera, el cumplimiento de los actos de reconocimiento oficial de las TI en Brasil se enfrenta a la excesiva burocracia, “dejando las tierras indígenas sin regulación y más sujetos a las invasiones de los que los rodean y que no conocen sus límites” (Coelho, 2002: 96).

La situación legal de la TI Tremembé Barra de Mandaú, y su proceso de demarcación, de conformidad con el Decreto 1775/8/1996, comenzó en 2009 y no se concluye durante estos seis años. Esta situación jurídica que enfrentan los pueblos indígenas en cuestión es injustificable porque “el reconocimiento oficial de los territorios indígenas está diseñado para proteger el espacio colectivo habitado por los pueblos indígenas y para garantizarles el ejercicio de los derechos originales a ellos” (Santilli, 2005: 162). Aunque el término es incisivo, en la práctica no sucede así y las distintas fases del procedimiento administrativo de demarcación de las tierras indígenas, presentado en el citado Decreto 1775/8/1996, demorarán más allá de los plazos reales.

Mientras que la FUNAI no puede cumplir con la demarcación de las tierras indígenas en el país, refuerza las acciones de los actores hegemónicos en el intento de expropiar de su tierra a las personas y las comunidades tradicionales porque niegan que “la tierra es la base del trabajo; lugar de residencia, de los intercambios materiales y espirituales y del ejercicio de la vida” (Santos, 2007: 14). El impulso para implementar el turismo, a partir de varios que están interesados, expone los territorios a las representaciones que cada uno tiene sobre las actividades del turismo. Por eso algunos lugares son tomados por el turismo, a pesar de que no existe un acuerdo por parte de los que son visitados: “el turismo avanza como una conquista permanente de los recursos naturales, pero también de los atractivos sociales y culturales de una sociedad” (Cordero Ulate, 2006:195). Este avance del turismo, en la mayoría de los casos desordenado, toma territorios sin el consentimiento de las personas afectadas por los impactos en sus tierras ―es una coyuntura fundamental para continuar la investigación sobre el turismo en TI en el noreste―. La misma condición es bastante peculiar en Ceará, que sucesivamente “vuelve a trabajar la identidad del espacio moderno y turístico” (Coriolano, 2006: 138). La costa de Ceará se transforma con la finalidad de los grandes proyectos mencionados a lo largo del texto. Las áreas que no tenían casi el valor de venta se convierten en objeto de especulación inmobiliaria, “transfiriendo la primacía de la función de uso” (Santos, 2007: 16). Y muchas situaciones de la supervalorización de estas zonas costeras, la Evaluación de Impacto Ambiental (EIA) y el Relatório de Impacto Ambiental (RIMA), los instrumentos obligatorios de la Política Nacional de Medio Ambiente se descuidan y agravan los impactos sociales y ambientales.

Las presiones de los que manejan el capital privado generan conflictos (entre) y (para) los pueblos indígenas, especialmente las ocasionadas por los inversores internacionales escoltados por el gobierno nacional, pues “El territorio es el lugar donde fluyen todas las acciones, todas las pasiones, todos los poderes, toda la fuerza, toda debilidad, que es donde la historia del hombre se realiza plenamente a partir de las manifestaciones de su existencia” (Santos, 2007: 13). Las mismas tensiones y presiones comentadas también pueden aumentar la resistencia de aquellos que se sienten coaccionados. Así, las territorialidades turísticas comunitarias, contrario al modelo del turismo de negocio, emergen apostando por proyectos autogestionados por indígenas que permiten al visitante disfrutar de “un tipo de turismo que da importancia al conocimiento y al contacto con las culturas y grupos sociales concretos” (Cordero Ulate, 2006: 72). Las situaciones de los pueblos indígenas de Ceará con TI en la zona costera, “las violaciones de los derechos de los indígenas en el Estado de Ceará, indica que hay mucho para recorrer para tener una situación más aceptable de respeto a los derechos de estas comunidades” (Peixoto da Silva, 2009b: 32). Para el Movimiento Indígena de Ceará es inaceptable que se continúe con la “política de inversión pública para actividades que dejan de compartir los beneficios derivados de los altos rendimientos y que solo socializan la carga de los impactos ambientales que se derivan de ellas ―especialmente cuando se trata de poblaciones que hace mucho tiempo claman por la solución de sus dramas sociales, como es el caso de los que viven en la zona costera del Brasil” (Batista; Tupinambá, 2012: 20).

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Notas

1 Además de los nueve estados del noreste definidos por el IBGE incluye el extremo norte de Minas Gerais, la parte de la minería del Valle de Jequitinhonha y el norte del Espíritu Santo.

2Homologación: El procedimiento de demarcación en última instancia debe ser presentado al presidente para su aprobación por decreto.

4Disponible en: <http://diariodonordeste.globo.com/materia.asp?codigo=1071003>. Aceso en: 17 nov., 2011.

5Disponible en: <http://www.panoramadaaquicultura.com.br/novosite/?p=1311>. Aceso en: 22 jun., 2014.


6Disponible en: <http://www2.planalto.gov.br>. Aceso en: 25 abril 2014.

 
 
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