Revista del Instituto Cubano de Investigación Cultural Juan Marinello
20  agosto - diciembre 2016

 

 

ISSN 2075-6038   RNPS 2222
   
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Movilizaciones políticas por medio de la Repatriación: Primeras Naciones en Canadá  
Bruce Granville Miller

Resumen: El movimiento de repatriación de ancestros indígenas en Canadá se construye a partir de conceptos de libertad para las prácticas culturales, una idea que se involucra en el multiculturalismo canadiense, y en las preocupaciones del mainstream relacionadas con la violación de la vida espiritual de las minorías. Es un movimiento espiritualmente orientado, con soporte político, pero no es inocente frente a las realidades políticas, como eran los movimientos indígenas nativos y milenarios del siglo XIX. Significativamente, las primeras naciones demandaron que esas repatriaciones ocurriesen bajo sus propios protocolos históricos y espirituales. Sobre estas experiencias versa el presente artículo.

Abstract: The Repatriation of Indigenous Ancestors movement in Canada is built on concepts of freedom for cultural practices, an idea that engages in Canadian multiculturalism, and mainstream concerns related to the violation of the spiritual life of minorities. It is a spiritually oriented movement with political support, but it is not innocent against the political realities, as were the native and millenary Indigenous movements of century XIX. Significantly, First Nations demanded that these repatriations occur under their own historical and spiritual protocols. The present article deals with these experiences.

Palabras claves: Repatriación de ancestros, primeras naciones, multiculturalismo

Keywords: Repatriation of ancestors, First Nations, Multiculturalism

 

En los últimos diez años se ha presenciado un surgimiento de los esfuerzos para la repatriación de ancestros (materiales osteológicos) desde diferentes museos canadienses y universidades hasta museos de ciudades específicas. Esto se relaciona con hechos acontecidos en el siglo XIX, periodo en el que, en América del Norte, antropólogos rescatistas extrajeron restos de osamentas de tumbas con la idea inicial y la esperanza de desarrollar estudios posteriores, pero que no se materializaron. Asimismo, coleccionistas aficionados también extrajeron restos de middens de enterramientos en sitios arqueológicos, incluso de cementerios contemporáneos. Conozco un caso en que la osamenta de un “indio” (una persona de las primeras naciones en Canadá) fue extraída por un hombre blanco que había conocido al “indio” en vida.

Ese saqueo de tumbas, aun con la justificación de una investigación científica, puede entenderse como una forma de dominación colonial del Estado, en la que los ancestros de personas indígenas vivas fueran extraídos, clasificados y físicamente puestos en cajas. De forma similar y en un mismo periodo, por toda América del Norte, el Estado y la sociedad dominante controlaron las lenguas indígenas prohibiendo su uso en escuelas y apropiándose de palabras sagradas para su propio uso. Por ejemplo, en una ciudad en los años veinte, un festival anual fue nombrado Potlach Days, en referencia a un evento invernal indígena, espiritual y sagrado, y, al hacerlo, la sociedad dominante profanó la propiedad espiritual dejando claras la extensión de su control y dominación, con un evidente mensaje de que la vida histórica y espiritual estaba muerta para los indígenas y en manos ajenas con el fin de utilizarlas para sus propios propósitos. Los pueblos nativos de ese periodo fueron además controlados por Indian Agents (agentes indígenas) designados por la Corona, la que limitaba sus movimientos y les negaba acceso a muchos de sus sitios de extracción de recursos.

El control y la profanación de los ancestros fue la peor agresión a los pueblos indígenas, en parte porque ellos consideraban esos ancestros como una continuación viva en las vidas de sus pueblos contemporáneos. En su mayoría, los coleccionistas se interesaban por los cráneos, que eran frecuentemente separados del resto del esqueleto. El cráneo era preferido porque en aquel entonces podía ser medido y clasificado usando las clasificaciones dolicefálicas y braquicefálicas (cabezas largas y redondas), y, además, la forma achatada de la cabeza podía ser verificada y atribuida a grupos particulares.

Esta preferencia por los cráneos es un problema para los pueblos de las primeras naciones contemporáneas. En una ocasión, cuando estaba como representante de un museo involucrado en repatriaciones en una pequeña isla donde radican las primeras naciones penelakut, de la Columbia Británica, el líder espiritual indígena me preguntó: ¿Dónde está el resto del cuerpo? ¿Cómo puede esta persona descansar si su cuerpo está separado? ¿Usted ha revisado todo el museo? Yo solo pude responder que nosotros habíamos revisado los documentos de adquisición y que volveríamos a revisar (ver foto 1). Generalmente, esas colecciones de ancestros (utilizando la terminología respetuosa que requieren las primeras naciones) han dejado de ser estudiadas y exhibidas, quedando simplemente en los depósitos de museos. Adicionalmente, en los años veinte y treinta, representantes del Museo de Vancouver utilizaron cráneos extraídos del inmenso Marpole Midden para argumentar que los indígenas en la actualidad eran recién llegados y no descendientes de aquellos que fueran sepultados en el midden.

Mis comentarios aquí derivan, primeramente, de mis experiencias como miembro del Consejo de Directores del Museo de Vancouver y jefe del Comité de Colecciones en los últimos doce años, y, en segundo lugar, de experiencias con repatriaciones desde el Museo de Antropología de la Universidad de la Columbia Británica, donde soy profesor de Antropología. Además, mis comentarios están conectados con muchos años de pesquisas etnográficas y etnohistóricas con el grupo indígena Coast Salish, en las que están incluidas las tribus abajo mencionadas. El Museo de Vancouver es una institución pública fundada en los años ochenta del siglo XIX y perteneciente a esta ciudad. El museo tiene una gran colección de más de cien mil materias, incluyendo muchos ancestros de primeras naciones y algunas pertenencias relacionadas con tumbas. Unos diez años atrás persuadí al Consejo de crear una política de repatriación que previamente no existía. Dada esta inexistencia, no se efectuaban las repatriaciones porque no había una forma aceptable de deshacerse de propiedades del museo en esta categoría. La creación de una política requería que el Comité de Colecciones, y después el Consejo y el presidente del museo, aprobasen esta acción. Posteriormente, el gerente (alcalde) de la ciudad tenía que aprobar y los abogados ofrecer sus consideraciones legales. Los abogados se cuestionaban por qué el museo deseaba tal política; dicho con sus palabras “entregar propiedades”, creyendo que nuestra misión era solamente recolectar. El próximo paso era establecer protocolos para el museo en colaboración con los asesores culturales de las bandas/tribus y establecer patrones para la repatriación ?cuándo y por qué?. Las directivas para las repatriaciones por las que se rige el museo actualmente son: las repatriaciones tienen lugar cuando los archivos del museo muestran que la pieza fue adquirida ilegalmente o cuando una persona indígena vendió la pieza al museo bajo alguna forma de coacción. Adicionalmente, el museo puede repatriar cuando la pieza tiene valor integral para la identidad y espiritualidad de la Primera Nación. Cada caso es considerado con sus propios méritos.

Hasta el momento he considerado el asunto desde una posición de ventaja para el museo. Pero el museo, como casi todos en Canadá, no habría desarrollado políticas y prácticas de repatriación sin la presión y lobby de las primeras naciones. En el caso del Museo de Vancouver, la primera nación Sechelt había solicitado desde los años setenta el retorno de la Sechelt Image, una escultura de piedra de tres mil años de antigüedad estrechamente identificada con la tribu. En este caso, una vez que la política de repatriación estaba creada, el personal del museo y yo contactamos al Consejo de la tribu y acordamos una visita. Los líderes y los ancianos de la tribu Sechelt devolvieron la visita y se acordó el día oficial de la repatriación, con un almuerzo incluido. Nosotros invitamos a autoridades relacionadas, incluyendo el alcalde de Vancouver. La tribu sechelt organizó dos días de celebraciones con eventos espirituales en la Longhouse, a las que fuimos invitados el personal del museo y yo.1

Foto 1. Cráneo de un ancestro en una caja siendo repatriado por Bruce Miller en nombre del Museo de Vancouver. Entregado en 2013 a Augie Sylvester, de la tribu penelakut, en la isla Penelakut, Columbia Británica, quien inmediatamente llevó la caja al cementerio para una ceremonia que invoca el retorno de fantasmas ancestrales.

En los últimos veinticinco años ha tenido lugar un notable renacimiento de instituciones comunitarias indígenas, muchas ahora recreadas de forma contemporánea, que incluyen instituciones relacionadas con el cuidado de niños y jóvenes, servicios sociales en general, salud materna y otros programas para la salud; tribunales tribales y gobiernos tribales. Pero ninguno de estos logros tiene el poder simbólico de la repatriación de un ancestro. Posiblemente, la soberanía (objetivo principal de muchas primeras naciones, aun cuando no deseen salir de Canadá) esté más estrechamente conectada con el control del territorio, de los dominios legales y jurídicos, y de los dominios espirituales y ancestrales. Sin embargo, el control de lo espiritual y de lo ancestral tiene más fuerza y poder emotivo.

Otra repatriación del museo hacia una primera nación, en este caso hasta la primera nación sts’ailes, del área del bajo Río Frasier en la Columbia Británica, ilustra la importancia espiritual y simbólica de la repatriación. Los sts’ailes solicitaron el retorno de una máscara sasq’ests. Ese ser espiritual es más conocido por el mundo como sasq’ets. Miembros del personal del museo y yo visitamos el Consejo Tribal, ubicado a unas dos horas del museo. Miembros del Consejo incluían descendientes del escultor de la máscara, quienes nos revelaron el significado de esta. Ese ancestro había tenido un encuentro espiritual con un sasq’ets, quien le regaló una canción y una danza para que fuera presentada en ceremonias de invierno. Solamente los miembros más allegados de la familia tienen la prerrogativa de presentar esta danza y canción usando la máscara. Esta es de vital importancia para la comunidad en su totalidad, ya que se halla específicamente conectada con sasq’ests (ver fotos 2 y 3). Después, la máscara fue oficialmente retornada en una celebración aparejada a la ceremonia First Salmon (primer salmón), en la que los primeros salmones de la temporada son cocinados y distribuidos ceremonialmente para cada miembro de la tribu, y los huesos sobrantes son devueltos al río Frasier, de donde fueran extraídos. De esa forma, los pueblos del salmón ofrecen sus cuerpos a los humanos, y, si son procesados propiamente, reencarnan para hacerlo nuevamente el próximo año. En cuarenta años de investigación con los pueblos coast salish, el grupo lingüístico más grande y cultural del cual los sts’ailes son miembros, yo no había experimentado tan emocionante resultado como en esta ocasión. El ser espiritual emblemático de su sociedad les había sido devuelto.

Los pueblos coast salish han empujado sus propios conceptos legales en la corriente principal de la sociedad canadiense, cuyo sistema legal opera como un derivado de las leyes inglesas. Existe una posibilidad de incluir en el sistema legal canadiense la incorporación de la ley aborigen (Borrows, 2004). De hecho, la Ley Común se deriva del esfuerzo durante el periodo de la Inglaterra Normandía para unificar leyes locales y crear una que fuera común a todos y bajo la autoridad del rey. En este caso, los sts’ailes demostraron su derecho legal en el ámbito de ley Coast Salish por medio del festín, la danza y la percusión de la máscara (con un repuesto utilizado en el encuentro inicial en la longhouse). Esa es una forma de demostración de derecho que no fue disputada durante la ceremonia inicial en la longhouse, conforme es requerido bajo la ley Coast Salish, cuando alguna persona no está de acuerdo con la solicitud de derecho. Como una de las familias tenía prerrogativa, ellos danzaron y tamborilearon la canción sasq’ets y, por consiguiente, demostraron por qué la tercera entidad espiritual, la máscara, pertenecía a ellos. Yo ofrecí este argumento en un artículo en la UBC Law Review (Miller, 2015).

Este movimiento para restaurar ancestros a comunidades tiene rasgos característicos. En este caso, a diferencia de otros movimientos político-sociales indígenas contemporáneos de Canadá, el ímpetu y la energía provienen significativamente de lo espiritual, más que de líderes políticos o de la juventud. Hace dos años, el movimiento social Idle No More (Vanos No Más) fue ampliamente dirigido por jóvenes aborígenes que lograron el suceso de educarse entre ellos mismos sobre política nacional y desafíos históricos de comunidades aborígenes por intermedio de las medias sociales ?incluyendo Twitter, Facebook y otras relacionadas?. El conjunto de jóvenes se tornó mucho más enterado del funcionamiento de los medios y más informado que las generaciones anteriores. Ese movimiento era amorfo y desenfocado, pero relacionado con una insatisfacción de los jóvenes con el Estado y con sus propios líderes tribales respecto a lo que ellos percibían como una morosidad del proceso de cambio y desarrollo limitado para pueblos aborígenes y comunidades.

Similarmente, el movimiento Occupy del año anterior se basaba en los jóvenes y atrajo a personas aborígenes junto a la población del mainstream con su crítica a la concentración de riqueza en la sociedad capitalista. Sin embargo, eso no era un movimiento centrado en los aborígenes.

Foto 2. Bruce Miller con tamborileros sts’ailes, en 2014, durante la repatriación de la máscara sasq’ets. Un diseño sasq’ets está en el piso en frente de los tamborileros.

Foto 3. La máscara sasq’ets es danzada y percusionada dentro de la sala del evento de repatriación.

Los movimientos Idle No More y Occupy no estaban centrados en el liderazgo espiritual. El Movimiento de Repatriación, si se puede llamar así, tiene su centro en liderazgos tribales elegidos, pero líderes espirituales han tenido más eficacia. Un ejemplo del Museo de Antropología atestigua esa realidad. Está relacionado con la repatriación de ancestros de la nación sto:lo, también situados en el río Frasier, en la Columbia Británica. El museo contactó a la nación sto:lo sobre sus ancestros que estaban en poder del museo. La nación sto:lo está compuesta de diversos bandos, pero algunos de ellos mantienen relaciones adversas entre ellos. No obstante, un consejo de ancianos de los líderes culturales distinguidos de todos los bandos sto:lo se reunió y tomó acuerdos sobre los términos de repatriación. En esta instancia, los archivos del museo relacionados con los ancestros que serían repatriados contenían informaciones insuficientes para determinar precisamente a cuál bando sto:lo esos ancestros podrían pertenecer. En realidad, no estaba claro de dónde provenían algunos de los ancestros y podría estar entre distintos territorios de los bandos. Sin embargo, el consejo tomó acciones conjuntas y determinó cómo la repatriación debería ser conducida. Eso pasó a despecho de que la hostilidad entre algunos bandos era tan grande que algunos miembros patrullaban con armas para garantizar que los territorios no fueran violados. Los liderazgos políticos no encontraban forma de cooperar, pero los líderes espirituales sí. La Foto 4 muestra cajas de cedro con sus ancestros siendo devueltos a sus propios territorios por personas sto:lo.

Foto 4. Procesión con cajas de cedro provenientes del museo que contienen ancestros.

Después, en un acontecimiento fenomenal, a los veinticuatro ancestros repatriados, a pedido del consejo de los ancianos sto:lo, les fueron “concedidas identidades”, en un evento especial en el centro tribal. A esos ancestros, cuyos materiales provenientes de esqueletos databan de hace 200 y hasta 5 500 años atrás, se les determinó el sexo. El análisis isotópico permitió conocer informaciones sobre su dieta. La información fue obtenida a partir de los ligamientos musculares, que indicaron el tipo de trabajo al que el ancestro se dedicó y, a partir de ahí, se estableció su clase social. A cada ancestro le fue hecha una presentación. Aquella tarde, los líderes políticos de uno de los bandos en largo periodo de hostilidad hacia otros, se aproximaron para ofrecer compensación, para total asombro de todos los presentes. Este es un ejemplo extraordinario del poder espiritual de la repatriación y de la eficacia del grupo de ancianos.

La repatriación, entonces, es una forma particular de movimiento. Esta se basa en los esfuerzos de las primeras naciones en controlar sus vidas económica y políticamente. Hace una generación atrás, muchos de los pueblos de primeras naciones eran forzados a permanecer en residential schools (residencias escolares) donde les era prohibido hablar su lengua nativa, involucrase en juegos nativos o eventos espirituales, y eran obligados a aprender ocupaciones que se pensaba apropiadas para una vida dentro del mainstream. Hasta la generación presente, muchos de los pueblos de primeras naciones en Canadá tenían vergüenza de su identidad. Ellos interiorizaron la poderosa aversión del mainstream y los estereotipos negativos que encontraban. Se pensaba que eran primitivos, demasiado conectados al sexo y poco productivos en el trabajo. En resumen, ellos eran todo lo que los recién llegados no eran y un obstáculo al progreso (Furniss, 1999). Ellos fueron institucionalmente encarcelados y sus movimientos restringidos y segregados. Solo en la última generación es que comenzaron a liberarse de esas corrientes y solamente un centro espiritual permaneció escondido para rechazar la censura del Estado, mucho después de que el control político de sus territorios y economía había desaparecido.

El Movimiento de Repatriación es una forma de movilización política, pero no se conforma fácilmente con previas clasificaciones de movimientos como los de redención, los de revitalización o los milenarios (ver Wallace 1956; Harkin 2004). Sin embargo, Harkin (Ibid: XVIII) escribe que la revitalización, un concepto aparentemente antiguo, es útil para entender ambas: la etnohistoria y los movimientos culturales contemporáneos. Ciertamente, los pueblos indígenas no hicieron repatriaciones de museos y universidades en el siglo XIX. Entonces, ese movimiento no se caracteriza precisamente por revivir prácticas pasadas, pero sí se construye directamente a partir de un entendimiento actual de puntos de vista ancestrales, y gana legitimidad tanto dentro del mundo indígena como de museos de universidades y ciudades, por la conexión ancestral y antigüedad de sus prácticas espirituales.

Movimientos de revitalización pueden verse como resultado de amenazas o agresiones que impactan la sobrevivencia de un grupo. El Movimiento de Repatriación surgió de un conflicto entre pueblos indígenas y el Estado, y poderosamente refuerza y reescribe la identidad étnica. Pero también es una forma de diálogo (Harkin, XXV) y es una forma de relacionalidad. El Movimiento de Repatriación también puede ser visto como una manifestación de una situación underdog, como el articulado por Brasil (2015). En ese concepto, comunidades indígenas reconocen su subordinación al Estado; sin embargo, resisten, y por intermedio de su resistencia transforman sus consciencias históricas. Esas comunidades rechazan y desafían clasificaciones contaminadas y así se revelan su singularidad y creciente habilidad para transformar la percepción del mainstream sobre ellas mismas. Verdaderamente, ellos invierten los esquemas clasificatorios de la sociedad dominante por intermedio de sus acciones políticas y legales, y el Movimiento de Repatriación captura íntegramente esa dinámica. La inversión de categorías es completa, pues el mainstream modificó y obstaculizó el dominio espiritual de los subordinados. La apelación a la compensación tiene un peso especial porque se relaciona con lo espiritual y lo sagrado, categorías ampliamente reconocidas por el Estado y el mainstream. El movimiento político no es del mundano y sí del sagrado, implicando la desacralización y autocontaminación de la propia sociedad del mainstream. El movimiento político contiene peligro para aquellos que se ponen en el camino de lo sagrado (Douglas, 1966).

Adicionalmente, el peligro para el contenido espiritual de la vida de la mayoría ahora juega un rol especial en un Canadá oficialmente multicultural, así como la negación de los derechos de las minorías. En Canadá, grupos minoritarios pueden carecer de poder económico y político, pero, en teoría, retienen derechos a prácticas culturales. Todo eso provee de considerable poder de presión a los grupos indígenas. La presión es suficiente para forzar el personal del museo a iniciar prácticas indígenas en el trato de ancestros y enterrar materiales en poder del museo. Los protocolos incluyen el uso de Tumuth (ocre) por el personal del museo, aplicado en los puños y en las sienes para que los espíritus de los ancestros puedan ver quién está llegando a su presencia y qué está llegando en buena fe. Personas del mainstream que trabajan para el museo ahora tienen que conformarse con protocolos indígenas ?otra forma de inversión?.

Pero no todas las instituciones han respondido a las demandas por repatriación de la misma forma que el Museo de Vancouver. Es interesante comparar las circunstancias de Canadá con las de otros países, particularmente con el vecino Estados Unidos, un país con muchos de los mismos grupos indígenas de Canadá (como los lakota, salish y muchos otros) que atraviesan la frontera internacional. En Estados Unidos hay una legislación, el Native American Graves Protection and Repatriation Act (Acto de Repatriación y Protección de Tumbas de Americanos Nativos), conocido como NAGPRA, Pub. L. 101-601, 25 U.S.C. 3001 et seq., 104 Stat. 3048, aprobado el 16 de noviembre de 1990, el cual requiere que las tribus sean consultadas en cuestiones relacionadas con reminiscencias ancestrales. El Servicio de Parques lo describe de esta forma:

El Acto de Repatriación y Protección de Tumbas de Americanos Nativos (…) describe los derechos de los descendientes de primera línea de los americanos nativos, tribus indígenas, y organizaciones nativas del Hawái, relacionados con el tratamiento, repatriación y disposición de reminiscentes humanos de americanos nativos, objetos funerarios, objetos sagrados y objetos de patrimonio cultural (…) con los cuales ellos pueden demostrar una relación de descendencia de primera línea o afiliación cultural (Servicio Nacional de Parques, sin año).

El resultado de esa legislación ha sido, en muchos casos, enterrada por museos y agencias que tiene reminiscencias ancestrales en su poder, en un esfuerzo de frustrar la repatriación. Es un ejemplo de legislación que produce consecuencias inesperadas. Museos canadienses que no tienen ese tipo de supervisión legal federal pueden, muchas veces, mucho más rápido y favorablemente, proceder en repuesta a solicitudes de repatriación. Eso también refleja la realidad de que Canadá es, oficialmente, desde el gobierno del primer ministro Trudeau, un país multicultural, y Estados Unidos no. Las tribus han conseguido con más fuerza formar campañas para la repatriación en Canadá, sin que tengan que responder a oposiciones como ciencia versus tribus, las cuales caracterizan eventos en Estados Unidos, particularmente el muy conocido caso de Kennewick Man, un esqueleto de 9 000 años que reclaman ambos, las tribus del estado de Washington y los científicos. En Estados Unidos la repatriación provocó animosidad entre museos e instituciones gubernamentales y no el movimiento espiritual y político que fue generado en Canadá.

En resumen, el Movimiento de Repatriación se construye a partir de conceptos de libertad para las prácticas culturales, una idea que se involucra en el multiculturalismo canadiense y en las preocupaciones del mainstream relacionadas con la violación de la vida espiritual de minorías. Es un movimiento espiritualmente orientado, con soporte político, pero no es inocente frente a las realidades políticas, como eran los movimientos indígenas nativos y milenarios del siglo XIX. Significativamente, las primeras naciones demandaron que esas repatriaciones ocurriesen bajo sus propios protocolos históricos y espirituales, incluso dentro del museo. Es parte de la reindigenización de Canadá.

Notas

1Fotos realizadas por Bruce Miller.

Bibliografía

Brasil, Daniel (2015). “The Underdog World”. PhD dissertation, University of Brasilia and the University of British Columbia.

Borrows, John (2002). “Recovering Canada: The Resurgence of Indian Law”. Toronto: University of Toronto Press.

Harkin, Michael (2004). “Reassessing Revitalization Movements: Perspectives from North America and the Pacific Islands”. Lincoln and London: University of Nebraska Press.

Miller, Bruce Granville (2015). “An Ethnographic View of Legal Entanglement on the Coast Salish Sea Borderlands”. UBC Law Review 47 (3): 991-1023.

National Park Service. http://www.nps.gov/archeology/tools/laws/nagpra.htm, accessed October 15, 2015

Wallace, Anthony 1956. “Revitalization Movements: Some Theoretical Considerations for their Comparative Study”. American Anthropologist 58: 264-281.

 
 
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