Revista del Instituto Cubano de Investigación Cultural Juan Marinello
julio 2012 - diciembre 2012

 

 

ISSN 2075-6038   RNPS 2222
   
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Estrategia acción participativa en la expresión de patrimonio inmaterial tumba francesa  
Pedro Emilio Moras Puig

Esta propuesta parte de considerar a los sujetos populares en su capacidad para constituirse como sujetos colectivos a partir de su propia vida cotidiana y sentidos comunes en constante reproducción, lo que implica legitimar la cultura que producen y atesoran en los escenarios naturales de sus entornos. Dentro de las prácticas de cultura popular que emergen y desarrollan en ámbitos comunitarios se destacan las tradicionales como el conjunto de expresiones con un condicionamiento histórico particular y un peculiar carácter dinámico y cambiante.

En tradiciones y expresiones orales, usos sociales, rituales, actos festivos, conocimientos, usos relacionados con la naturaleza y la artesanía, es decir, en las culturas populares y en entornos ambientales, pueden focalizarse expresiones del patrimonio cultural inmaterial, trasmitido de generación en generación y recreado constantemente por comunidades y grupos, tributando a la configuración de identidades culturales propias. Patrimonio, a su vez, de extrema vulnerabilidad debido a la incidencia de procesos de globalización y de transformación social.

Solo a partir de la activa implicación de sujetos portadores, de su reconocimiento y legitimación en estrategias de intervención, se puede lograr la preservación de estas expresiones. Por ello consideramos que estimular su participación en procesos de toma de decisiones resulta una eficaz herramienta para propiciar la salvaguardia y desarrollo de manifestaciones de la cultura popular y del patrimonio inmaterial potencial.

El patrimonio inmaterial redimensiona la concepción tradicional de patrimonio, referida a expresiones materiales, e impone nuevas pautas para su tratamiento, en tanto manifestación viva en constante cambio y transformación. Se trata de realidades contextuadas dotadas de significaciones muy peculiares para cada caso, de espacios de construcción y expresión de subjetividades únicas e irrepetibles, lo que obliga a abordajes diferenciados.

Fenómenos como el registro y la transmisión adquieren aquí connotación de procesos sociales estrechamente vinculados al ambiente en que surgen y se desarrollan y a las vivencias de los portadores. No obstante, ambas expresiones, materiales e inmateriales, del patrimonio deben verse en su interrelación y complementación y no como entidades antagónicas. La tendencia, por tanto, sería integradora, lo que implica la capacitación de actores implicados en el tratamiento de ambas expresiones para poder integrarlos en sus regularidades y en sus diferencias.

Expresión Tumba Francesa

La palabra “Tumba”, identifica a tambores, bailes y fiestas, de una parte de la población más humilde que entró a Cuba entre finales del siglo XIX y principios del XX como consecuencia de la Revolución en la antigua colonia francesa de Saint Domingue. El calificativo de “francés” se aplicó no solo a estos ritmos, sino al ambiente, las personas y los rasgos culturales que vinieron a interactuar, sobre todo, en la región oriental del país.

En la Tumba, lo africano se encuentra en sus esencias, en la espiritualidad de sus cantos, la música de sus tambores, y la parte más significativa de los bailes. La impronta francesa, que complementa la naturaleza de esta expresión cultural, se concentra en su imagen visual elegante, al estilo versallesco, con ademanes y poses refinadas que recuerdan tanto la organización social de aquella corte, como al vals y el minué que le caracterizaban.

En el mes de noviembre de 2003 se proclamó por la UNESCO a La Caridad de Oriente como Primera Obra Maestra Cubana del Patrimonio Oral e Inmaterial de la Humanidad, y en 2005 se da inicio al proyecto en función de la implementación del plan de salvaguardia que incluiría no solo a La Caridad de Oriente, sino también a la de Bejuco, en Holguín, y a la Santa Catalina de Ricci o Pompadour, de Guantánamo, como fieles exponentes de la expresión cultural Tumba Francesa.

Las ideas desarrolladas en el presente trabajo surgen de la incorporación del autor al Plan de Salvaguardia de la expresión Tumba Francesa, organizado por la UNESCO y el Consejo Nacional de Patrimonio Cultural Cubano. Para este plan se habían concebido una serie de acciones con presupuestos participativos, que incluían seminarios de capacitación a portadores (tres a desarrollar en Santiago de Cuba, Holguín y Guantánamo, donde se focalizan las manifestaciones de la expresión), así como investigaciones diagnósticas desde una perspectiva multidisciplinar.

Dos razones fundamentales indicaron la necesidad de transformar el proyecto de trabajo a partir del primer taller de capacitación efectuado en Santiago de Cuba. La primera fue la urgencia de convertir los intentos de participación en una participación real y efectiva de todos los actores con su correspondiente integración y sensibilización, ya que no bastaba con imponer técnicas participativas que no se incorporaban al lenguaje de la dinámica de interacción del fórum presente; para ello es necesario pensar en qué concepto de participación nos apoyamos y a qué tipo de participación aspiramos. La segunda fue la no conveniencia de la investigación tradicional. Las primeras resistencias detectadas con el empleo de un modelo basado en el distanciamiento entre el sujeto (investigadores) y el objeto de investigación (portadores), desde una óptica que no destaca el saber de estos últimos —lo que hizo encontrara prontas fronteras en su concreción, expresiones como “esa no es mi historia”, “ese no es mi vestuario”— indicaron la necesidad de trocar esquemas de trabajo en fórmulas más flexibles y abiertas que dieran espacio a considerar la opinión de los portadores, reconocerlos como sujetos del trabajo investigativo en todas sus fases y etapas. Fue demanda de las intenciones del proyecto un modelo cualitativo, con fórmulas más novedosas, que tuviera como presupuesto esencial lograr la participación integrada de todos los actores implicados.

De esta manera surge la idea de aplicar una adecuación de la metodología Investigación Acción Participativa al tratamiento de esta expresión patrimonial en el contexto del Plan de Salvaguardia, en tanto brinda la posibilidad integradora que buscábamos, además de romper distancias entre el saber científico, y el popular contenido en los portadores, siendo a su vez la vía más efectiva para lograr la participación deseada a través de mecanismos de negociación constantes entre actores. Así, esta fue la estrategia fundamental de trabajo del proyecto referido, para la concepción de talleres, investigaciones y en general para todas las redes de comunicación y diálogo que implicó el proceso.

Los resultados alcanzados en esta experiencia nos hacen presentar una reflexión de la aplicación de esta metodología a otras expresiones del patrimonio inmaterial para su tratamiento, preservación y desarrollo. Sin ánimos de dar fórmulas definitivas que encasillen la manera de actuar con este tipo de expresiones, abogamos por la aplicación de esta precisamente por el carácter emergente y flexible que propone.

El recorrido que a continuación presentamos transita por nociones básicas para la aplicación de la metodología, desde la perspectiva de procesos sociales necesarios como puntos de partida, proporciona algunos elementos valorativos de su efectividad en la expresión Tumba Francesa y sobre todo, tenemos la intención de que permita pensar en cómo utilizarla de manera creativa en otros espacios y contextos.

Nociones claves

Patrimonio inmaterial

La UNESCO, en su Convención para la Salvaguardia del Patrimonio Cultural Inmaterial (París, 17 de octubre de 2003), plantea:

Se entiende por “patrimonio cultural inmaterial” los usos, representaciones, expresiones, conocimientos y técnicas —junto con los instrumentos, objetos, artefactos y espacios culturales que les son inherentes— que las comunidades, los grupos y en algunos casos los individuos reconozcan como parte integrante de su patrimonio cultural. Este patrimonio cultural inmaterial, que se transmite de generación en generación, es recreado constantemente por las comunidades y grupos en función de su entorno, su interacción con la naturaleza y su historia, infundiéndoles un sentimiento de identidad y continuidad y contribuyendo así a promover el respeto de la diversidad cultural y la creatividad humana.

El “patrimonio cultural inmaterial”, se manifiesta en particular en los ámbitos siguientes:

(a) tradiciones y expresiones orales, incluido el idioma como vehículo del patrimonio cultural inmaterial;

(b) artes del espectáculo;

(c) usos sociales, rituales y actos festivos;

(d) conocimientos y usos relacionados con la naturaleza y el universo;

(e) técnicas artesanales tradicionales.

3. Se entiende por “salvaguardia” las medidas encaminadas a garantizar la viabilidad del patrimonio cultural inmaterial, comprendidas la identificación, documentación, investigación, preservación, protección, promoción, valorización, transmisión —básicamente a través de la enseñanza formal y no formal— y revitalización de este patrimonio en sus distintos aspectos.

En el marco de sus actividades de salvaguardia del patrimonio cultural inmaterial, cada Estado Parte tratará de lograr una participación lo más amplia posible de las comunidades, los grupos y, si procede, los individuos que crean, mantienen y transmiten ese patrimonio y de asociarlos activamente a la gestión del mismo.

El reconocimiento explícito al rol de la participación de los diferentes actores en la Convención nos obliga a reflexionar sobre este concepto y proponer vías para su concreción.

Participación

La participación siempre es para algo y por algo, resultado de necesidades comunes a todos los miembros de un grupo, organización o comunidad, de significados compartidos que dan sentido a su actividad. Participar es una necesidad para el individuo y a la vez un proceso de comunicación que implica ínter subjetividades, y presupone representaciones comunes en cada grupo social. Para tomar parte o ser parte de cualquier proceso de desarrollo se necesita de la implicación activa del individuo, de su compromiso intencionalidad e identificación con el contenido de la actividad y de las tareas propuestas. Participar es un acto consciente, volitivo y de connotación subjetiva, por reflejar demandas psicológicas, donde la personalidad es el prisma que refracta la influencia de lo social.

La participación, tanto como objetivo o medio de reclamo, implica una postura y una acción dirigida a un fin y, por tanto, su puesta en marcha imbrica determinados procesos psicológicos y sociales en los cuales las significaciones ocupan un lugar jerárquico, dando como resultado que los procesos partici­pativos no se limiten a una realidad determinada, sino que estén presentes en los múltiples escenarios que la vida social encie­rra.

Acorde a las premisas del presente estudio utilizamos el esquema conceptual para el estudio de la participación social propuesto por Linares y Moras (1996).

1. Participación: Actividad desplegada por el conjunto de actores sociales en la consecución de un proyecto de acción común con determinados objetivos y metas, el cual tendrá formas y niveles diferentes de expresión.

2. Actores sociales: Individuos, grupos, organizaciones o instituciones que actúan en un escenario concreto o fuera de este, representando sus intereses. Cada uno de ellos jugará un rol determinado y ejercerá una influencia específica.

3. Escenarios de participación: Ámbitos, sectores o áreas de la sociedad caracterizados por una dinámica particular de in­terrelación donde se suceden los procesos participativos. Tales escenarios pueden tener distinto alcance y posición en la estructura social.

De acuerdo con los fines de este trabajo proponemos centrarnos en escena­rios locales comprendidos como aquella unidad histórica, cultural, geográfica y poblacional específica caracterizada por una forma de participación interna y externa.

4. Políticas de participación: Principios y procedimientos sociales de intervención o no, que sirven de base a la proyección de los diferentes escenarios y que contemplan las vías de desarrollo de la participación (incluye políticas globales y específicas).

5. Estructuras de participación: Conjunto de elementos, normas, mecanismos, procedimientos y canales que posibilitan la participación.

6. Agentes de desarrollo: Individuos, grupos o instituciones que actúan como facilitadores para generar procesos de participación en determinados escenarios.

7. Niveles de participación: Grados en que los actores sociales acceden a la toma de decisiones en un proyecto de acción específico.

Proponemos la siguiente tipología de niveles:

-      Movilizativo y de consumo: Proyectos de acción ya elaborados en sus aspectos esenciales, a los cuales solo resta ejecutar o consumir.

-      Consulta, discusión y/o conciliación: Proyectos de acción elaborados en sus aspectos esenciales sobre los cuales se pide el parecer, opinión y contribución. Se concilia y se llegan a acuerdos o incluso a decidir algunas alternativas de elementos no vitales.

-      Delegación y control: Transferencia de poder para aplicar y controlar un proyecto ya elaborado en sus líneas esenciales pero pueden hacerse variaciones de acuerdo a las condiciones particulares del escenario en cuestión siempre que no se trai­cionen sus postulados fundamentales.

-      Responsabilidad compartida y codeterminación: Intervención en la toma de decisiones que incluye todo un proceso que va desde la identificación de las necesidades y los problemas, la articula­ción de los objetivos, la formulación y negociación de propues­tas para la solución, ejecución y evaluación de las acciones y el reparto de los beneficios. Este nivel de participación parte de la acción conjunta de personas y organizaciones de la comunidad creada por sus pobla­dores con sus instituciones de gobierno, centros de investiga­ción, enseñanza y producción.

Necesidades

Las necesidades poseen un alto valor diagnóstico y viabilizan la intervención comunitaria. A los efectos de un estudio social como el presente se deben enfatizar demandas de posible transformación en la práctica social con la participación activa de los sujetos implicados y no limitar el término al aspecto carencial que lleva implícito en el sentido común.

Es necesario distinguir entre necesidades sentidas, cuando estas se detectan en la población, expresadas por los propios protagonistas, y necesidades inferidas, cuando se trata de las percibidas por agentes externos al proceso. A los efectos del presente estudio centraremos nuestra atención en las primeras.

Comunidad

Es el espacio geográfico, institucional, de relaciones, pero sobre todo, portador de sentido y significado psicológico para el individuo.

Estas agrupaciones coexisten con otras en un complejo entramado social, en el que interactúan con otras instituciones, de las que se diferencia pero con las que comparte determinadas funciones. Conocer cuál es la naturaleza de la dinámica de esas interacciones en tanto aspiraciones, objetivos y metas, puede contribuir a potenciar su mejor posicionamiento social.

Dos de las manifestaciones estudiadas son asociaciones (las de Santiago de Cuba y Guantánamo) con normas, reglas, roles y estatus de funcionamiento propios; a la vez son espacios de construcción de una subjetividad social que los distingue.

La conformación de cualquier agrupación humana parte de la existencia de determinadas motivaciones y necesidades comunes entre los miembros, siendo precisamente la posibilidad de satisfacción en el seno de esta, el propósito de sus miembros, lo cual a su vez se complementa con la existencia de expectativas individuales que pueden concretarse en estas agrupaciones.

Nos interesa detenernos en el funcionamiento de estas asociaciones precisamente como grupos socio-psicológicos, es decir, como comunión de personas con similares intereses, que interactúan directamente entre sí en la realización de actividades conjuntas y que comparten normas y roles. Aprovechar la dinámica propia de estos espacios y reconocer a líderes en tanto personas de influencia sobre los restantes miembros, pueden ser recursos importantes para el trabajo de intervención.

La intervención debe descansar en la legitimidad y justificación de la acción, a la vez que redunde en beneficio de los portadores. Aunque descanse en criterios de autoridad, debe ser negociada en función de sus necesidades e intereses y no impuesta.

La negociación y la mediación en la solución de problemas y conflictos constituyen importantes herramientas. La primera, en tanto facilita el diálogo y el intercambio simbólico entre diferentes actores; y la segunda, como postura intermediaria entre dos factores, que contribuye a equilibrar esta relación de forma colegiada.

Investigación acción participativa

El estudio de la subjetividad se hace imprescindible realizarlo desde la interacción con los sujetos implicados, de ahí la importancia de metodologías que indaguen en causales y significaciones desde los grupos donde transcurre la cotidianidad de los actores.

Las metodologías cualitativas se centran en las interpretaciones de la realidad hechas por los sujetos, de ahí que sea la realidad tal y como es percibida por estos su objeto de estudio. No obstante, es necesario además romper con esquemas tradicionales en modelos de investigación que continúan distanciando ambos polos de la interacción investigador-sujetos, es así que optamos por la IAP, pues siendo de naturaleza cualitativa redimensiona a su vez esquemas clásicos de la investigación social.

La IAP es un proceso de reflexión colectiva que acorta distancias entre el proceso investigativo y la devolución de resultados, a la vez que integra a investigadores y portadores en un solo núcleo gestor de decisiones y de producción de nuevos conocimientos. Inspirada en reflexiones sobre la participación social, tiende a promover altos índices de participación popular, a crear relaciones horizontales de diálogo entre los diferentes actores y propiciar el acceso a la toma de decisiones en aspectos de vital importancia para los sujetos implicados. Se trata, pues, de trabajar e investigar con los actores de participación y no producir conocimientos sin que medien procesos de negociación con ellos.

Características

La IAP está constituida por la interrelación de cuatro procesos simultáneos:

·        Investigación científica colectiva sobre los problemas concre­tos de una comunidad por parte de todos los interesados en su solución.

No parte de un proyecto o plan preestablecido, este se confor­mará a partir de los intereses los pobladores al incorporarlos al estudio desde su concepción inicial como investigadores de su propia realidad y como los más capaces de detectar y solu­cionar los problemas de su localidad. Por lo que este modelo propone la creación de equipos de investigación que incluyan de manera armónica e interrelacionada a investigadores tanto externos como internos del poblado en cuestión.

·         Reflexión conjunta sobre las causas estructurales y consecuen­cias de los problemas investigados, lo mismo que sobre el potencial de la comunidad para superarlos.

Los problemas a investigar surgen del debate de los investiga­dores externos con los habitantes de la región, al igual que la solución.

·         Acción organizada tendiente a solucionar tales problemas y a modificar las causas que generan su existencia.

De la acción conjunta investigadores externos ­ investigadores internos ­ comunidad deben emanar los programas y proyectos, así como las acciones concretas para solucionar los problemas detectados, atendiendo a las potencialidades propias del lugar para superarlas y a la necesidad de apoyo externo en caso de ser necesario.

·         Capacitación y Educación Popular que se logra a través de la práctica de la indagación y de la sistematización e intercambio del nuevo conocimiento.

La IAP es un proceso de constante capacitación y educación popular. Parte de la preparación de la población seleccionada para integrar los equipos de investiga­ción, con el entrenamiento en técnicas y procedimientos, continúa con el proceso de detección y solución de problemas que desarro­lla la capacidad analítica de la población de su propia realidad y la posibilidad de autosolucionarlos.

Los principios básicos de la IAP son los siguientes:

1.      La realidad social no está conformada solamente por objetos materiales y hechos concretos, sino también por la percepción que de estos tiene la gente relacionada con ellos.

Es precisamente este fenómeno perceptual el interés principal de la IAP, es decir, interesa la visión que de sus problemas tiene la población, lo que determina la necesidad de que participe en la investigación en todas sus fases.

2.      La IAP propone aproximar el saber popular y el conocimiento científico.

Este modelo parte de reconocer la importancia del conocimiento popular e incorporarlo al conocimiento científico de manera armónica y nunca antagónica hasta lograr una plena identificación entre ambos.

3.      La IAP tiene un compromiso ideológico en beneficio de los sectores populares.

Este tipo de investigación tiene un marcado partidismo político ­ ideológico encaminado a desarrollar la democracia participativa de la población y contribuir a su bienestar social.

4.      Se puede ayudar a disminuir las diferencias entre el trabajo manual y el intelectual, eliminando la distancia entre los residentes de la localidad y el investigador en el proceso de investigación.

Incorporar a la comunidad en la concepción y desarrollo de la investigación e identificar el saber popular y el conocimiento científico, presuponen un acercamiento del trabajador intelectual y el productivo, que brinda a los sectores obreros y campesinos la posibilidad de participar en la determinación del destino de su comunidad.

El diseño de la IAP es participativo y emergente. Es participativo porque se realiza con la intervención consciente de todas las personas interesadas, y emergente porque los planes y procedimientos deben surgir del trabajo con la comunidad.

Ya habíamos apuntado la necesidad de que la IAP no parta de un plan preestablecido por el investigador; ello no significa que no sea posible planificar las actividades investigativas, sino que estas deben ser planificadas con la participación directa de la comunidad.

Este es el único modelo investigativo que no parte de cero, pues su punto de inicio es justamente el saber popular existente en el territorio, independientemente de cualquier proceso de intervención en este.

Las técnicas de la IAP fueron resumidas por el sociólogo colombiano Orlando Fals Borda en cuatro grandes grupos:

1.      Investigación colectiva: Se refiere al trabajo en grupo que incluye a investigadores externos e internos y a la comunidad tanto en la búsqueda de información, detección, jerarquización y solución de problemas.

2.      Recuperación crítica de la historia: A través de la utilización del saber popular, recuperar elementos que puedan ser útiles para el análisis de los problemas locales y su posible solución.

3.      Valoración y empleo de la cultura popular: Se logran resultados movilizativos superiores cuando se toman en cuenta valores esenciales de la región, es decir elementos que los identifican culturalmente.

4.      Producción y difusión del nuevo conocimiento: Se trata no solo de crear nuevos conocimientos, sino de difundirlos en la población apoyándose en la constante retroalimentación que presupone la técnica conocida como devolución sistémica, que plantea presentar los resultados investigativos a la población de manera inmediata.

No obstante, el propio Fals Borda reconoce la importancia de otras técnicas desarrolladas por las investigaciones sociales para la recolección y el análisis de la información, como la entre­vista abierta, la encuesta, la observación sistemática directa, el diario de campo, el fichero de datos y fuentes, etcétera.

La decisión de cuáles técnicas deben ser utilizadas depende del investigador en cuestión, atendiendo a sus propósitos e intereses y teniendo en cuenta también su creatividad personal.

La lógica cualitativa, además, favorece la comprensión de significados, sentidos que atribuyen a las acciones, así como la interpretación del marco de referencia del actor, a la vez que posibilita un sistema de categorías y de razonamientos propios.

Este modelo no parte de hipótesis preestablecidas, lo que favorece la inclusión de acontecimientos no previstos y la adaptación a situaciones novedosas, contextualiza la exploración de acuerdo a los escenarios donde se realiza, tiene en cuenta la opinión de los participantes utilizando su propio lenguaje y no realiza generalizaciones ni predicciones.

La adecuación de esta metodología debe responder a los siguientes objetivos:

1.      Generar procesos de participación comunitarios en la toma de decisiones sobre asuntos de interés.

2.      Creación y fortalecimiento de espacios y estructuras que posibiliten la concreción de los procesos participativos.

3.      Propiciar las condiciones para que tengan lugar la experiencia propuesta.

-      Búsqueda de respaldo y apoyo institucional.

-      Capacitación del personal involucrado.

4.      Que la población tome conciencia de sus potencialidades de transformar su realidad mediante acciones colectivas organizadas y autodirigidas.

Técnicas y herramientas de trabajo

Los instrumentos para esta metodología son los que corresponden a estudios cualitativos, donde la entrevista en profundidad (abierta y no estructurada o semi-estructurada) y las indagaciones en dinámicas grupales resultan las más conocidas.

Depende de la intención y la preparación profesional del investigador la adopción de otras técnicas, incluso sobre los principios de legitimar el conocimiento de los sujetos se pueden crear nuevos instrumentos siempre que sean justificados en sus objetivos.

Desde la investigación socio-psicológica han arrojado buenos resultados técnicas proyectivas, como son la libre asociación de palabras, el completamiento de frases y oraciones, las dramatizaciones o juegos de roles, entre otras.

La Educación Popular ofrece un conjunto de técnicas participativas que incluyen técnicas de animación y de reflexión y análisis de amplia utilización en estudios de este tipo. Parte, además, del principio de vulgarización técnica con el propósito de que puedan ser utilizadas y analizadas por actores locales independientemente de su formación profesional.

La IAP en su accionar comunitario ha sistematizado algunas herramientas de naturaleza similar a las de la Educación Popular, donde privilegian elementos simbólicos de contextos rurales por la proximidad que tienen en el imaginario de actores que habitan en esas condiciones. Tal es el caso del Árbol de Problemas, que focaliza en este elemento natural las causas y consecuencias (raíces y ramificaciones) de un gran problema ubicado como tronco. También son frecuentes técnicas que rescaten en la memoria histórica de las localidades posibles soluciones a acontecimientos actuales.

Las posibles técnicas a emplear son de amplio espectro y dependen de la creatividad y fortalezas de los organizadores de proyectos.

II. Aplicación de la IAP al Plan de Salvaguardia de la Expresión Tumba Francesa

Optar por una metodología de trabajo significa un punto de partida necesario para la implementación de acciones. El Plan de Salvaguardia de la Expresión Tumba Francesa, si bien ya estaba definido en sus aspectos esenciales con presupuestos participativos, encontró en esta vía la manera de hacer efectivos sus objetivos en el ámbito de la acción social.

Analizaremos a continuación su implementación a partir de las etapas que resultaron en su ejecución. Estas son:

  • Desarrollo de investigaciones diagnósticas desde una perspectiva multidisciplinar.

La constitución de un equipo integrado en su mayoría por especialistas residentes en Santiago de Cuba con la misión de estudiar el estado actual de la expresión a partir de elementos básicos: aspectos musicales, danzarios, situación actual del Creole, sociología de su funcionamiento, historia y vestuario, con apoyo de recursos técnicos como la fotografía, diseño para la creación de un logotipo y la cartografía, fueron sus contenidos esenciales. No obstante, los proyectos que ya habían comenzado a funcionar y que rindieron cuentas en el Primer Taller de Capacitación enfrentaron la no aprobación de los portadores, lo que indicó la irrupción de esta nueva metodología.

Este posicionamiento metodológico alcanzó resultados a partir de la participación activa de los portadores, bien como consultores o como decisores en todas las fases y etapas de los procesos investigativos. Rompió, entonces, fronteras entre el conocimiento científico y el saber acumulado en estos sujetos y fue premisa fundamental para la construcción de un nuevo conocimiento que siempre pasó por el prisma de la aprobación de sus beneficiarios a partir de constantes negociaciones con ellos.

Un buen ejemplo lo encontramos en el vestuario, donde la creatividad solucionó el conflicto con la ejecución de una técnica participativa a la que los investigadores nombraron Juego de Cuquitas. Aquí, aprovechando el juego tradicional consistente en vestir a una muñeca de papel con vestuario en este mismo soporte, lograron construir de conjunto una propuesta que satisfacía las expectativas de los tumberos.

  • Una segunda etapa esencial fue la de capacitación, sensibilización e integración de actores.

Capacitar a investigadores, facilitadores de talleres y especialistas de las provincias implicadas resultó una etapa de imprescindible cumplimiento. Las acciones de capacitación partían del objetivo de preparar en esta metodología, pero a su vez de integrar y sensibilizar a actores en un solo núcleo gestor.

  • Diagnósticos de necesidades sentidas o percibidas de los actores como premisa para cualquier acción de intervención y no de necesidades inferidas por agentes externos.

La intervención desde esta perspectiva implica partir de demandas reales de los actores a quienes van dirigidas las acciones que, en alguna medida, pretenden modificar determinadas realidades. Conocer cuáles son las necesidades expresadas por los propios protagonistas y no imponer percepciones externas resultó la manera de legitimar las opiniones de todos y en especial de los portadores.

El equipo de investigaciones incluyó en su agenda para el trabajo de campo la realización de estos inventarios que fueron de gran utilidad para el diseño de los talleres de capacitación.

  • Talleres de capacitación de portadores e instituciones locales vinculados a la expresión Tumba Francesa.

Estos talleres representaron momentos culminantes para la estrategia. En ellos se integraban en diálogo común todos los actores implicados. Además, fueron un reto profesional para los organizadores y facilitadores, en tanto demandaron de un lenguaje que llegara al personal técnico pero sobre todo a los portadores, que son en definitiva su principal razón de ser; fueron escenarios para la integración de actores en pos de la salvaguardia de esta expresión del patrimonio inmaterial.

Los talleres fueron concebidos con una secuencia lógica que aprovechaba las experiencias del anterior y variaban en algunos contenidos en función de las expectativas de los presentes, en aras del completamiento del conocimiento en áreas específicas. Su concepción participativa descansaba en el uso de técnicas de animación, presentación y reflexión que fueron desarrollándose hasta alcanzar una adecuada integración a las dinámicas grupales en que se manifestaban.

Partimos de que estos talleres debían ser espacio para obtener conocimientos, pero, además, de interacción e integración de actores. En este sentido constantemente se movían las estructuras convencionales de subgrupos para conformar otros nuevos a partir del azar; de esta manera estimulábamos nuevos diálogos e interrelaciones en el auditorio.

Por la importancia que tuvo el manejo de técnicas participativas en estos escenarios, pasaremos a presentar las utilizadas en los tres talleres, como vía para ofrecer un inventario de las que a nuestro juicio fueron las más efectivas. Lo hacemos sin ánimos de ofrecer fórmulas, pues las más relevantes en la práctica resultaron consecuencia de la creatividad de los facilitadores. Tal es el caso de los talleres especializados de música y danza, que al estar diseñados a partir de necesidades sentidas de los portadores fueron clímax participativos de los talleres.

Resumen de técnicas utilizadas en los talleres

Dinámicas de presentación:

Presentación Cruzada a partir de la Técnica de los Refranes. Ayuda a establecer la comunicación y lograr la interacción entre los participantes. Se trata de distribuir tarjetas que contienen la mitad de un refrán; el participante debe moverse libremente hasta encontrar la mitad restante. A partir de ese momento deben conversar para obtener información que permita una presentación cruzada con datos profesionales y personales. Logró romper esquemas y dinámicas preestablecidas.

Regalo Simbólico. Construcción de 4 grandes grupos, a partir de la asignación de los participantes de números del 1 al 4 y la orientación de que se agruparan todos aquellos que tuvieran un mismo número. Las personas en cada grupo debían ponerse en contacto con otro miembro, preferentemente no conocido con anterioridad, para efectuar una presentación cruzada, luego cada grupo en su conjunto debía organizar un regalo simbólico para entregar al plenario.

Ejercicios de Abstracción. Para estimular el pensamiento lógico-reflexivo y romper esquemas de pensamiento tradicional, se utilizaron la Técnica de los 9 Puntos y la de Jinetes y Caballos. Estos son ejercicios que solo encuentran solución cuando se desbloquean esquemas tradicionales de formas de pensar marcados por la impronta perceptual. Lo importante no es completar el ejercicio, pues al ser mostrada la solución se pone en evidencia la rigidez que podemos tener para enfrentar soluciones a problemas novedosos.

Técnicas de reflexión:

Construcción Colectiva de Conceptos. Trabajar en subgrupos en la construcción de un concepto para presentar luego al plenario y propiciar un debate colectivo.

Phillips 66. Consiste en romper la estructura del auditorio con la formación aleatoria de 6 subgrupos que durante un tiempo aproximado de 6 minutos deban encontrar un pronunciamiento grupal sobre un determinado tema.

Obstáculos. Se pide valorar los obstáculos para un determinado desempeño.

Riesgos. Donde se reflexiona sobre los riesgos que a corto, mediano y largo plazos pueden afectar determinada situación

Inventario de Problemas. Para conocer con la percepción de los actores las dificultades que enfrentan y la jerarquía de estas problemáticas para su solución.

Árbol de Problemas. A partir del inventario de problemas se selecciona un gran problema para ubicar en el tronco, con las causas y consecuencias de este a corto, mediano y largo plazos como raíces y ramificaciones. Como cierre, un ejercicio de propuestas de posibles soluciones.

El Mejor de Todos los Escenarios. Proyección futura ideal del funcionamiento de la expresión.

El Baúl. Reflexionar sobre los aspectos de su cultura que quisieran registrar para el conocimiento de generaciones actuales y futuras. Cada participante escribe en un papel lo que quisieran salvar y preservar de su expresión y luego lo depositan en un baúl de manera simbólica. La dinámica grupal de discusión se fundamenta en la lectura de estos por los facilitadores y el correspondiente análisis colectivo de las cuestiones más relevantes.

El Espejo. Explorar en las imágenes actuales e ideales, la visión que tienen de sí mismos los portadores y cómo son percibidos por otros actores institucionales. Se pidió a dos grupos de participantes (portadores y no portadores) que representaran frente a un espejo imaginario cómo se ven y cómo quisieran ser vistos. Este ejercicio permitió esbozar algunos elementos de su identidad perceptual y de sus opiniones sobre las estrategias de comunicación para su promoción

Juego de Roles con dos Grupos Generacionales Extremos. A utilizar para demostrar la necesaria complementariedad de generaciones, consiste en estimular la presentación de dos grupos extremos (jóvenes y viejos) y a partir de los resultados de la ejecución realizar el debate colectivo.

Construcción de un Banco de Problemas y de sus Posibles Soluciones. Lo que enriquece y concreta la agenda de trabajo del proyecto y de su correspondiente plan de acción.

El Telegrama. Permite vincular el tema de comunicación y transmisión y analizar tergiversaciones que se producen en la transmisión de un mensaje. Se trata de que un participante diga un mensaje al oído al que tiene al lado y este a su vez lo siga transmitiendo hasta completar a todos los participantes; finalmente se compara la versión final con la original para demostrar distorsiones. Resulta de gran utilidad para demostrar los riesgos de la transmisión oral y su aplicación anima al auditorio por su forma lúdica.

Gabinete de Estado Mayor. En este caso la técnica se aplica usando como soporte dramatizaciones o juegos de roles, de gran utilidad para el análisis colectivo posterior, en tanto se supone que la manera de representar determinadas realidades refleja tu propia percepción sobre esta. Aquí se trataría de representar dinámicas propias de convivencia del grupo portador, la visión de medios de comunicación masiva, o estrategias de desarrollo creadas por directivos, de modo que un grupo de personas —el “gabinete de Estado Mayor”— determine el desarrollo de la expresión y acciones a desarrollar.

A modo de conclusiones

Como hemos visto, la estrategia propuesta, que ya ha sido validada en varias expresiones del patrimonio inmaterial, propone destacar la perspectiva del sujeto, es decir, de los portadores, legitimando sus conocimientos y estimulando su participación en las decisiones fundamentales sobre su salvaguardia, preservación y desarrollo.

Se trata también de estimular la integración de actores vinculados a la expresión y lograr un clima de diálogo y comunicación donde los procesos de negociación resultan esenciales.

Su aplicación resulta válida para desarrollar no solo investigaciones, sino también para diseñar programas de cualquier naturaleza que los impliquen y representen, de modo que resulta una vía efectiva para acceder a estos grupos con dinámicas que faciliten el trabajo. El éxito de su aplicación depende de la capacitación y el entrenamiento de las personas responsables de las acciones y de la flexibilidad y creatividad con que asumen su adecuación para cada caso.

Bibliografía

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Tovar, M. A. (1994): Selección de lecturas de Psicología de las Comunidades, ENPES, La Habana.

Pedro Emilio Moras Puig. Psicólogo con maestría en Psicología Social. Investigador Auxiliar del ICIC Juan Marinello y profesor de la Facultad de Psicología de la Universidad de La Habana, coautor de los libros "La participación: ¿solución o problema?", "La participación. Dialogo y debate en el contexto cubano", "Participación y consumo cultural en Cuba", "El consumo cultural y sus prácticas en Cuba", y "Adolescencia y consumo cultural en Cuba", acreedor del Premio de la Critica Científico-Técnica (2008). Investiga el tema Participación y Consumo Cultural. amoras[arroba]infomed.sld.cu

 
 
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