Revista del Instituto Cubano de Investigación Cultural Juan Marinello
julio 2012 - diciembre 2012

 

 

ISSN 2075-6038   RNPS 2222
   
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Relatoría del taller Niños, Mediadores y Libros, desarrollado en ICIC Juan Marinello, abril de 2012  
Denise Ocampo Álvarez

A lo largo de varias décadas, el Estado cubano ha respaldado el libro infantil y juvenil a través de la política editorial del Instituto Cubano del Libro (ICL) (ver Laguardia, 2008). En virtud de la importancia que se confiere a la formación de niños y jóvenes y del reconocimiento de la función del libro en dicho proceso, dicha política contempla entre sus objetivos fundamentales “la conversión del libro y la lectura en objeto y práctica cotidianos de la sociedad cubana, con énfasis particular entre los niños y jóvenes”. En consecuencia, entre las siete editoriales pertenecientes al ICL ha sido la editorial Gente Nueva, dedicada por entero a la literatura infantil y juvenil, la que mayor cantidad de títulos y ejemplares ha producido en los planes de 2005 a 2010. De las 174 editoriales existentes en el país, cifra que incluye a los sellos de instituciones especializadas en temas muy específicos, más de 30 publican regularmente libros para niños y jóvenes y más de 20 suelen hacerlo aunque no tengan perfiles específicos dedicados a estos públicos (datos del Observatorio Cubano del Libro y la Lectura 2009 y 2012).

Por otra parte, en el actual escenario de reordenamiento de las instituciones culturales, con orientación a la rentabilidad, se hace necesario repensar numerosas aristas de los procesos de producción, promoción, venta, animación de la lectura, etc. No debe considerarse suficiente que el Estado haya privilegiado la subvención de la actividad editorial, ni que se haya calculado regularmente estadísticas de cuántos libros infantiles y juveniles son comprados en las Ferias del Libro y otras actividades de comercialización. El complejo entramado de instituciones y actores que participan en el ciclo del libro infantil y juvenil, desde la creación del texto hasta la consumación de la lectura precisa, a todos los niveles, análisis cada vez más integradores y propuestas renovadoras.

Como una acción más para contribuir al desarrollo del libro infantil y juvenil en Cuba, el Instituto Cubano de Investigación Cultural Juan Marinello convocó al taller “Niños, mediadores y libros”, que durante tres días reunió a un grupo de escritores, decisores, editores y otros mediadores, en torno a temas como la definición de literatura infantil de acuerdo a sus manifestaciones actuales en Cuba, los tipos y funciones del libro infantil y juvenil, los procesos del ciclo del libro y sus mediadores, con énfasis en los proyectos editoriales cubanos y la construcción del niño lector.

Primera sesión

Las actividades de la sesión inicial comenzaron con un ejercicio básico de aproximación al tema principal del taller, orientado también a propiciar el acercamiento entre los participantes, así como a impulsar el debate grupal como mecanismo fundamental para arribar a conclusiones durante las sesiones. Se elaboraron, primero individualmente y luego en grupo, una lista de libros de literatura infantil y juvenil que según criterio de los asistentes resultan imprescindibles.

La siguiente tabla muestra los resultados:

Lista grupal de libros imprescindibles (de mayor a menor puntuación)

La Edad de Oro/ José Martí

El principito/ Antoine de Saint Exupéry - El cochero azul/ Dora Alonso

Había una vez/ comp. Herminio Almendros

Corazón/ Edmundo de Amicis – Platero y yo/ Juan Ramón Jiménez

La noche/ Exilia Saldaña - Pinocho/ Carlo Collodi

Otros libros mencionados en listas individuales

El conde de Montecristo/ Alejandro Dumas

Momo/ Michael Ende

Por el mar de las Antillas anda un barco de papel/ Nicolás Guillén

Las viejitas de las sombrillas/ Manuel Cofiño

Chamaquili/ Alexis Díaz Pimienta

El carrusel de colores/ Rafaela Chacón Nardi

El mundo de Sofía/ Jostein Gaarder

Memorias de una cubanita que nació con el siglo/ Renée Méndez Capote

Oros viejos/ comp. Herminio Almendros

Mitos y leyendas de la antigua Grecia/ Anisia Miranda

Las mil y una noches

Negrita/ Onelio Jorge Cardoso

Alicia en el país de las maravillas/ Lewis Carroll

Pelusín del Monte/ Dora Alonso

Según consenso de los participantes, lo que hace que los libros merezcan perdurar en la memoria de los lectores son los valores éticos y estéticos que promueven, su calidad formal, su manera de acercarse al destinatario y su vigencia a los largo del tiempo.

De acuerdo con el maestro Eliseo Diego —quien, además de su labor como creador, tanto impulsó el estudio de la literatura infantil y juvenil—: “Antes de traer o llevar los niños a la literatura, o la literatura a los niños, es preciso que tengamos bien claro, qué es un niño y qué es la literatura” (Diego, 2008:142-143). Siguiendo esta línea, ya para entrar de lleno en los objetivos del taller, se pasó a la discusión de diferentes definiciones de literatura infantil, correspondientes a distintos enfoques, épocas y autores. Se observó que con el paso del tiempo el debate ha dejado atrás el cuestionamiento sobre la existencia de la literatura infantil y juvenil para ocuparse más de las características que definen a los textos y a su público —que cada vez se ciñe menos a las edades tradicionalmente aceptadas y se extiende progresivamente a los adultos que también disfrutan de esta literatura—. El enfoque privilegiado por los participantes es el que asume a la literatura infantil y juvenil como aquella, escrita u oral, que por su contenido y características resulta de interés y permite una comunicación fluida con el destinatario infantil y juvenil por acercarse a sus necesidades y características.

Como colofón de esta sesión, la filóloga Mónica Orges, correctora de la Casa Editora Abril, compartió con los presentes un resumen de su reciente tesis de licenciatura, titulada “El cambio de signo en la literatura infantil cubana”. Con esta presentación introdujo el tópico de los temas llamados “difíciles” (muerte, familia disfuncional, discapacidad, diversidad sexual, etc.), no tradicionalmente abordados, que cada vez con mayor frecuencia emergen a esta literatura.

Esta actividad, además de su valor como actualización y su novedoso enfoque, permitió adentrarse en el tema de la literatura y los libros cubanos. El hecho de que en nuestro país prácticamente solo circulen libros producidos por las editoriales nacionales, y que por cuestiones relativas al derecho de autor y sus pagos se publique a muy pocos extranjeros, hace del estudio de la literatura y los libros del patio el centro de atención para mediadores y otros interesados.

Segunda sesión

En la segunda sesión, luego de un breve recuento de lo sucedido en la anterior, se procedió al desmontaje de los propósitos de la mediación de la lectura. Para esto, se dividió el grupo en dos equipos, con el objetivo de comunicar y discutir las motivaciones de cada participante y, luego, contrastar estas con las respuestas a la pregunta “¿Para qué queremos que los niños lean?”, recolectadas en el XX Encuentro de Investigación y Crítica de la Literatura Infantil, celebrado en Sancti Spíritus en el año 2009. Estas respuestas correspondían a especialistas en diferentes áreas del libro y la literatura infantil (autores, editores, docentes, bibliotecarios, promotores) de distintas provincias, por lo que ofrecen una visión con experticia y variedad. En general —tanto en los criterios vertidos en la encuesta de Sancti Spíritus como los recogidos en taller del ICIC— las motivaciones expresadas se basaban en los siguientes beneficios de la lectura durante la niñez:

·         Hace posible comprender mejor el mundo que los rodea [a los niños] y aprender soluciones para enfrentarse a sus desafíos,

·         produce placer estético,

·         amplía el conocimiento de sí mismo y del otro,

·         potencia la imaginación, sensibilidad e inteligencia emocional,

·         desarrolla cultural y socialmente,

·         favorece la calidad de la expresión oral y de la escritura,

·         constituye una manera enriquecedora de entretenerse y divertirse.

A continuación, se propició un recorrido por diferentes ópticas acerca de las características de los niños como lectores. Se estudiaron los enfoques etario (según instituciones con experiencia en la recomendación de libros, como Banco del Libro, de Venezuela, y Fundalectura, de Colombia) y de madurez lectora (A Leer-IBBY México, también con un frente dedicado a la recomendación de libros) y, tras discutirlos, se evidenciaron las ventajas de no descartar ninguno, sino asumir uno u otro según el contexto de la mediación de lectura.

Pasando ya al tema del libro, se realizaron dos presentaciones que abordaron las producciones editoriales desde una perspectiva general e institucional. Un momento de fundamental interés fue la intervención de Enrique Pérez Díaz, director de Gente Nueva, la única editorial cubana enteramente dedicada a niños y jóvenes, con alrededor de cien títulos publicados anualmente. Pérez Díaz no solo abordó lo referente a las producciones de la editorial que dirige, sino que también brindó una panorámica acerca de las producciones del Instituto Cubano del Libro para estos destinatarios. La sesión culminó con la presentación de Rafael Quintero, director del Observatorio Cubano del Libro y la Lectura, quien complementó lo antes planteado con la óptica de otras instancias e instituciones que completan el ciclo de producción, venta y lectura en Cuba.

Tercera sesión

Como incitación para un próximo taller dedicado por entero a la tipología de los libros para niños y jóvenes, así como a sus parámetros de calidad, la última sesión de Niños, Mediadores y Libros abordó someramente estos temas, aunque con detalles suficientes para que quienes decidieran no ser continuantes pudieran contar con los elementos imprescindibles.

En el debate sobre los aspectos que proporcionan calidad a un libro emergieron los siguientes parámetros:

·         Calidad formal garantizada por la presencia de valores estéticos en el texto y en la imagen.

·         Novedad en el contenido, los recursos y la imagen.

·         Legibilidad.

·         Capacidad para impulsar al destinatario a completar los significados y hacer una lectura razonada.

·         Presencia de valores éticos sin que haya aleccionamiento.

·         Que motiven al destinatario a buscar nuevos libros.

·         Que proporcionen disfrute.

·         Que sean fuentes de conocimiento sin que esto disminuya el placer de la lectura.

·         Que estimulen sentimientos y emociones.

Luego se dio paso al estudio pormenorizado del ciclo de producción y consumo del libro, desde la editorial hasta la lectura por parte de los destinatarios. Se examinaron todas las instancias de la mediación, sus aportes, capacidades articulatorias, con especial énfasis en la editorial, dado su papel decisivo y fundamental para el resto de los actores. Sobre este último tema disertó la editora Ana María Caballero, de Casa de las Américas, con varias décadas de experiencia.

Ya en este punto se hizo imprescindible abordar las ventajas y desafíos de hacer y promover libros para niños en Cuba hoy. La tabla a continuación revela los elementos que salieron a colación en la dinámica grupal:

Ventajas

Desafíos

La edad de los destinatarios es óptima para la implantación de hábitos como la lectura.

Por los estímulos que proporciona, el libro, si es efectivamente mediado, tiene grandes potencialidades de impactar en sus destinatarios.

La producción y consumo de libros en formato digital, si bien no es extendida en nuestro país y depende de peculiares condiciones materiales, constituye una oportunidad en tanto reduce costos editoriales, permite ampliar bibliotecas escolares, etc.

La reestructuración de la industria del libro en Cuba, como resultado de la política de rentabilidad, necesariamente deberá llevar a mayor calidad en las producciones, nuevas estrategias de promoción y posicionamiento de los libros.

Desarrollar más el hábito de lectura.

Lograr que los libros sean más motivadores.

Que los actores del ciclo del libro sean más eficaces y estén mejor articulados.

Trabajar por un mayor impacto de las bibliotecas escolares.

La competencia que plantean otras fuentes de diversión, como las derivadas de las TIC.

La limitada disponibilidad de computadoras y lo poco extendido del libro en formato digital en Cuba.

La necesidad de una revalorización de las bibliotecas y la noción que los posibles usuarios tienen de ellas.

El insuficiente apoyo de los medios de comunicación y el limitado impacto de las artes escénicas en la promoción de la lectura.

Conseguir que todos los sectores de la sociedad se encuentren representados en los temas de las producciones editoriales.

Potenciar, orientar y organizar la actividad de mediadores formales e informales.

Articular especialistas de las casas de cultura a las bibliotecas.

Potenciar la presencia de temas novedosos en los textos.

Que los concursos literarios infantiles en las escuelas garanticen la participación de todos y todas.

A partir de lo trabajado a los largo de las tres sesiones, los participantes, en grupos definidos por sus áreas de trabajo (editores, bibliotecarios, etc.) elaboraron, para culminar el taller, líneas generales para proyectos editoriales o de promoción con posibilidades de implementación en las áreas relativas al libro y la lectura en que los participantes están involucrados. Como resultado, no solo surgieron nuevas iniciativas enriquecedoras para estos proyectos de origen. Asimismo se crearon las bases para la futura colaboración entre los participantes.

Conclusión

A lo largo del taller se evidenció que no todos los actores del ciclo del libro para niños y jóvenes tienen conocimiento de los diferentes pasos por los que transita la gestión del libro. Encuentros como este propician el intercambio entre especialistas de diferentes niveles, de modo que pueden compartir las particularidades de cada área. Este conocimiento mutuo posibilita que cada proceso tribute al siguiente, hasta llegar al momento de la lectura. Un libro cuidadosamente seleccionado, ubicado en librería y promovido por libreros, animadores de lectura y/o bibliotecario, podrá, como diría la autora sueca Astrid Lindgren, dar al mundo un lugar en el niño y al niño un lugar en el mundo.

Bibliografía

Laguardia, Jacqueline et al. (2008): “Consumo de libros y literatura en Cuba. Búsquedas, nociones y nuevas interrogantes”, en Perfiles de la Cultura Cubana, no. 1, en www.perfiles.cu.

Diego, Eliseo (2008): Un hondo bosque de sueños, Unión, La Habana.

 

Denise Ocampo Álvarez: Máster en Lingüística Aplicada en la mención de Semántica e ideografía. Editora e investigadora.

 
 
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